2009 · 01 · 16

ONGs suspenden entrega de alimentos a refugiados tras ataque a sede de la ONU

“La situación lo pone a uno con una gran desesperación, porque uno no puede hacer nada. La gente se olvida que la situación en Gaza ya era de crisis humanitaria antes de que empezara la guerra, ya no teníamos electricidad, no había agua, combustible, había problemas con la comida. Y ahora con la guerra, todo ha explotado. Me preocupa porque no sé cómo va a parar y cuándo va a parar”. Así describe a latercera.com, Elena Qleibo lo que ocurre en Ciudad de Gaza, un día después de que las fuerzas israelíes bombardearan la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA), la principal organización de Naciones Unidas que suministra ayuda en la Franja. Escucha a Elena Qleibo, encargada de la Seguridad Alimenticia para Oxfam

“La situación lo pone a uno con una gran desesperación, porque uno no puede hacer nada. La gente se olvida que la situación en Gaza ya era de crisis humanitaria antes de que empezara la guerra, ya no teníamos electricidad, no había agua, combustible, había problemas con la comida. Y ahora con la guerra, todo ha explotado. Me preocupa porque no sé cómo va a parar y cuándo va a parar”. Así describe a latercera.com, Elena Qleibo lo que ocurre en Ciudad de Gaza, un día después de que las fuerzas israelíes bombardearan la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA), la principal organización de Naciones Unidas que suministra ayuda en la Franja.

Como encargada de la Seguridad Alimenticia para la ONG Oxfam, Qleibo realiza un trabajo complementario al de la ONU en la distribución de comida. Sin embargo, tras del atentado acudió a una reunión de los comités locales para analizar la situación y planear la logística de distribución. “La gente está muy nerviosa por la cantidad de bombardeos y sobre todo por el bombardeo en la ONU. Sienten que no hay ninguna seguridad para poder distribuir. Así es que no es cuestión de que no hay comida, sino que no hay posibilidad de distribuirla de una manera que permita dar una noción de seguridad en la gente”, explica.

Precisamente ese es el problema más complicado que enfrentan las organizaciones humanitarias, debido a que cada día aumentan el número de desplazados provenientes del norte y del este de la Franja de Gaza, dificultando la tarea de distribución de alimentos. “La situación se está poniendo muy crítica, porque hay muchos desplazados que están en escuelas, refugiándose con amigos, con familiares, y esta gente ha salido de sus casas, sin dinero. Hay que tratar de ver cuál es la forma que uno puede darles comida y agua, por lo menos. En este momento estamos esperando a ver qué pasa, después del bombardeo de Naciones Unidas. Nosotros hemos parado toda distribución, para ver qué es lo que va a pasar, si las fuerzas israelíes van a entrar más en la ciudad o se van a quedar donde están ”, señala.

Se estima que existen cerca de cinco mil personas por escuela y en total existe alrededor de 50 mil personas desplazadas en la ciudad de Gaza.

El aumento diario de heridos en los hospitales es otro de los problemas que viven los refugiados, debido a que no cuentan con los suministros para poder atenderlos. “Es una situación horrible, porque hay muchos pacientes que vienen ahora con quemaduras debido a estas bombas de fósforo blanco y son quemaduras que no se curan, no se cierran, tienen que tener algún tipo de medicamento que no existe aquí todavía y eso es una de las cosas más dolorosas. Cuando uno oye los llantos de los niños, los hospitales no dan abasto, los doctores no dan abasto”, añade.

Sin Luz ni Agua

Cada día Elena Qleibo -que vive en un departamento en ciudad de Gaza-, recibe durante media hora electricidad proveniente de un generador. Es en ese rato cuando también obtiene agua, que trata de acumular para el resto del día. La escasez de bencina no permite mantener el generador funcionando por más tiempo.

Su casa se ubica en un sector donde se encuentran varios edificios públicos. De hecho, cerca de su departamento ya han bombardeado cinco ministerios, atentados que ocurrieron durante los primeros ocho días de la incursión israelí. “Yo digo que es por obra y gracia del espíritu santo que la casa no se ha quebrado, ni dañado, porque una bomba de un F-16, es una cosa horrible...es un choque y es un movimiento, muy, muy fuerte, dejan un hueco enorme en la tierra”, relata.

“Luego empezaron con el bombardeo a las casas, que ellos dicen que eran de Hamas, pero el problema que esas casas están a la par de otras casas, entonces cuando bombardeaban una casa, todo el resto salía herida. A veces avisan, otras no, a veces llaman por teléfono y dicen que van a explotar la casa, la gente se sale y no la explotan y la explotan al día siguiente. Es una situación de incertidumbre horrible” agrega.