2009 · 03 · 26 • Ricardo Mir de Francia, Xornal - España

Israel impide la reconstrucción de Gaza al bloquear las fronteras

La falta de cemento, vidrio y madera hace inútil el reparto de ayuda económica tras la destructiva ‘operación Plomo Fundido’. Unas 230 familias viven en tiendas de campaña a cielo abierto, sin luz ni cocina y con cuatro retretes para más de 1.000 personas. Dos meses después del final del correctivo militar, los escombros se han apilado en las cunetas pero la reconstrucción no despega. A principios de mes la comunidad internacional se comprometió a entregar a los palestinos 3.500 millones de euros e instó a Israel a abrir las fronteras para permitir la reconstrucción, pero nada ha cambiado. Las 4.000 casas arrasadas y las 17.000 dañadas siguen como estaban. Pero en los campos de desplazados, donde viven al menos 7.000 personas, apenas ha mejorado el ánimo. “No tenemos suficientes mantas ni colchones, dormimos 10 personas en una tienda sin intimidad y los niños no tienen sitio para estudiar”, dice Naifa Makusi, de 70 años, mientras cuece pan bajo la lluvia en un horno de barro.

La falta de cemento, vidrio y madera hace inútil el reparto de ayuda económica tras la destructiva ‘operación Plomo Fundido’

“Treinta vacas ejecutadas de un tiro en la cabeza. Era necesario” Saleh Marul perdió su casa y su ganado durante la pasada ofensiva israelí en Gaza. La imagen de sus vacas ajusticiadas perturba sus sueños, tanto como la miserable realidad que le ha deparado la posguerra. Marul vive con su familia en uno de los seis campos de desplazados que se han levantado en el norte de Gaza para cobijar a quienes se quedaron sin techo y no tienen otro sitio adonde ir. El suyo de Beit Lahiya es el más precario.

Unas 230 familias viven en tiendas de campaña a cielo abierto, sin luz ni cocina y con cuatro retretes para más de 1.000 personas. Dos meses después del final del correctivo militar, los escombros se han apilado en las cunetas pero la reconstrucción no despega.

A principios de mes la comunidad internacional se comprometió a entregar a los palestinos 3.500 millones de euros e instó a Israel a abrir las fronteras para permitir la reconstrucción, pero nada ha cambiado. Las 4.000 casas arrasadas y las 17.000 dañadas siguen como estaban. “No podemos empezar a reconstruir porque Israel impide que entre cemento, vidrio y madera”, afirma Mohamed Oduán, diputado de Hamás.

Vivir bajo la lona

Los islamistas –que gobiernan la Franja– fueron los primeros en pagar a los damnificados por la destrucción hasta 5.500 euros por familia. La Autoridad Nacional Palestina, receptora de las ayudas internacionales, también ha empezado a entregar entre 1.000 y 3.800 euros a través de un organismo de la ONU.

Pero en los campos de desplazados, donde viven al menos 7.000 personas, apenas ha mejorado el ánimo. “No tenemos suficientes mantas ni colchones, dormimos 10 personas en una tienda sin intimidad y los niños no tienen sitio para estudiar”, dice Naifa Makusi, de 70 años, mientras cuece pan bajo la lluvia en un horno de barro.

El frío y las tormentas han azotado esta semana la Franja, inundando muchas tiendas y obligando a algunos a buscar refugio durante la noche en las mezquitas. Sehade Karaui no quiere resignarse a vivir bajo una lona. “Los políticos y las oenegés intentan darnos ánimos, pero insisten en que nada cambiará hasta que abran las fronteras”.

Este padre de seis hijos lleva varias semanas intentando alquilar una casa con los 4.000 euros que ha recibido de Hamás. “He buscado por toda la Franja, pero ya no quedan apartamentos vacíos y con tanta demanda los precios se han triplicado”, dice resignado. En este campo de Al Atatra, las tiendas tienen electricidad y algunos residentes han comenzado a levantar precarias tapias con chatarra para obtener algo de intimidad.

Traumas del terror

Psicólogos y terapeutas trabajan con los niños. Pero los traumas tardarán en borrarse. Ofa Auaya, de 32 años, cuenta cómo un soldado mató a su hijo de nueve años, que había salido corriendo asustado al advertir la presencia de los militares.

Al ir a ayudarlo, relata con una visible cojera, otro le disparó en las dos piernas. Israel sostiene que no abrirá las fronteras de Gaza hasta que Hamás libere al soldado Shalit. La negociación no da frutos y con la inminente llegada de la derecha al poder el asunto puede eternizarse.

Más denuncias por crímenes de guerra

La organización internacional Human Rights Watch acusó ayer al Ejército de Israel de cometer crímenes de guerra al emplear fósforo blanco en zonas densamente pobladas durante sus 22 días de ofensiva en la Franja de Gaza, que finalizó el pasado mes de enero. Las leyes de la guerra permiten el uso de esta munición, que prende al entrar en contacto con la atmósfera creando bolas de fuego incandescente, solo cuando se emplea como pantalla de humo en espacios abiertos. Según la organización de derechos humanos, Israel utilizó el fósforo “deliberada y repetidamente” en barrios habitados, matando e hiriendo a civiles y dañando un hospital, un colegio, un mercado y un almacén de la ONU. Pocas horas después y a través de un comunicado el aparato militar israelí negaba el uso de fósforo blanco, aunque la investigación a este respecto prosigue.

Ricardo Mir de Francia, Xornal - España