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Un 'monstruo' en el Gobierno israelí

El pasado martes por la tarde el primer ministro israelí, Ehud Olmert, recibió en su despacho a Avigdor Lieberman, líder del partido Israel es Nuestra Casa, y poco después se anunció un acuerdo para que Lieberman entre en la coalición. "No soy ningún monstruo", dijo Lieberman al término de una reunión que se prolongó durante dos horas. La aclaración no era en modo alguno gratuita puesto que muchos israelíes, especialmente de la izquierda y también del centro, ven al político ruso nacionalizado israelí como un aberración capaz de llevar al país a la guerra.

2006-10-30 10:29:00 / Fuente: Eugenio García Gascón, Diario de Sevilla - España

El pasado martes por la tarde el primer ministro israelí, Ehud Olmert, recibió en su despacho a Avigdor Lieberman, líder del partido Israel es Nuestra Casa, y poco después se anunció un acuerdo para que Lieberman entre en la coalición. "No soy ningún monstruo", dijo Lieberman al término de una reunión que se prolongó durante dos horas. La aclaración no era en modo alguno gratuita puesto que muchos israelíes, especialmente de la izquierda y también del centro, ven al político ruso nacionalizado israelí como un aberración capaz de llevar al país a la guerra. Lieberman manifestó que durante el tiempo que estuvo con Olmert ambos establecieron los parámetros que guiarán su relación. Sin embargo, asesores del primer ministro precisaron que la reunión propiamente dicha apenas duró media hora ya que los dos políticos enseguida se pusieron de acuerdo.

"Esto no ha sido una entrada en el Gobierno, ha sido una turbo carrera", explicó un dirigente de Kadima, el partido de Olmert, que no ve con buenos ojos la presencia del extremista Lieberman en el gabinete como viceprimer ministro.

A cambio de los once escaños que aporta a la coalición, Lieberman recibe una vicepresidencia y una cartera inexistente hasta ahora y que se cuidará de los "asuntos estratégicos" que preocupan a este país. A muchos israelíes les resultó difícil asimilar el nombre del nuevo ministerio aunque en seguida se explicó que el principal cometido de Lieberman será "hacer frente a la amenaza nuclear iraní".

Para ello Lieberman recibirá toda la información que reclame de los tres principales servicios de Inteligencia que operan en Israel, es decir, el Mosad, que son los servicios secretos para el exterior, Aman, que es el servicio secreto militar, y el Shin Bet, o sea los servicios secretos para el interior de Israel y los territorios ocupados.

En los últimos años Lieberman ha sido ministro en dos ocasiones. En 2004 se opuso frontalmente al plan de Ariel Sharon de sacar a los colonos judíos y al Ejército de la Franja de Gaza, una actitud que Sharon resolvió finalmente expulsándolo del Gobierno.

En el programa de Israel es Nuestra Casa figura un plan para expulsar a todos los árabes israelíes que se sienten palestinos y no son "leales" al Estado judío. Lieberman pretende que la inmensa mayoría de la población no judía de Israel ?aproximadamente un millón de árabes? sea deportada. En las últimas elecciones de marzo de 2006 Lieberman contrató al célebre publicista judío de EEUU Arthur Finkelstein para que le organizara la campaña electoral. Finkelstein ideó el eslogan Nyet, nyet, da, que en ruso significa No, no, sí, y que se refería a Ehud Olmert, Binyamin Netanyahu y al propio Lieberman. Israel es Nuestra Casa consiguió el mejor resultado de su historia.

Sin pelos en la lengua, Lieberman se ha mostrado favorable a que Israel bombardee las principales capitales árabes; y hace sólo seis meses pidió la ejecución de los diputados árabes de Israel que dialogan con los dirigentes de Hamas, y que prácticamente son todos los diputados árabes que hay en la Kneset. Irán representa para Israel un activo estratégico que no puede dejar de lado. Por una parte, el régimen islámico de Teherán insiste en que ha descartado la opción de las armas nucleares y que el único motivo de las centrales que tiene en construcción es proporcionar a su población una energía alternativa a la del petróleo. Sin embargo, la comunidad internacional no está preparada para aceptar este equívoco planteamiento que podría conducir a que un nuevo país de la región se sumara al club nuclear del que ya forman parte Israel y Pakistán.

Pero además la cuestión iraní viene muy bien a los israelíes puesto que un día tras otro ocupa, junto con la guerra de Iraq, las primeras páginas de los diarios internacionales y aparta de las mismas la brutal ocupación que Israel lleva a cabo en los territorios palestinos.

La principal misión de Lieberman será la de azuzar a la comunidad internacional para que se muestre inflexible con Irán. También intentará que los EEUU adopten una posición más belicosa y no se limiten a realizar maniobras navales en el Golfo Pérsico como las que han practicado esta semana.

Para Israel es esencial acabar con un régimen que cuestiona su existencia y cuyo presidente, Mahmud Ahmadineyad, efectúa continuamente declaraciones contrarias al Estado sionista que son bien recibidas por los elementos más extremistas en todo el mundo islámico.

Lieberman tratará de repetir la política del Gobierno israelí que tan buen resultado dio en el caso de Iraq, cuando los servicios secretos hebreos lograron que la Casa Blanca se convenciera de que Iraq disponía de armas de destrucción masiva, aunque lo cierto era que la información que Israel suministro a su aliado era completamente falsa.

La derecha israelí más radical goza de un gran ascendiente en Washington. Otro político originario de la antigua Unión Soviética, Nathan Sharansky, cuyo extremismo está contrastado, es uno de los inspiradores de Bush, quien ha leído con fruición y provecho sus libros de ideología ultraliberal. Si hasta ahora los israelíes han mantenido una política de confrontación sin tregua con Irán, a partir de ahora redoblarán sus esfuerzos para "convencer" a la comunidad internacional de que Irán es el gran enemigo de Occidente y no es posible aplazar más la cuestión nuclear.

La diplomacia hebrea también está operando en algunos de los países árabes claves de Oriente Próximo que tradicionalmente han visto con preocupación el avance del régimen islámico de Teherán en la región, especialmente en Líbano, donde los iraníes apoyan a Hezbolá política, económica y militarmente. Países como Egipto, Jordania, Arabia Saudí y los estados del golfo Pérsico observan con preocupación el resurgimiento del chiísmo que patrocina Irán y lo ven como una amenaza directa a sus respectivos regímenes, de ahí que esos países, al igual que Israel, deseen que de una manera u otra se acabe cuanto antes con la teocracia iraní.

En cualquier caso, la irrupción de Lieberman en la primera línea de los políticos con capacidad de decisión garantiza que nadie se va a aburrir en los próximos meses.Avigdor Lieberman

Nació en 1958 en Moldavia, que entonces formaba parte de la Unión Soviética. A los veinte años emigró a Israel y se enroló en el Ejército para cumplir los tres años de servicio militar obligatorio. En la Universidad Hebrea de Jerusalén cursó Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, y ya desde su época de estudiante fue muy activo en organizaciones que exigían a la Unión Soviética que permitiera a los judíos que vivían allí que emigraran al Estado sionista. Entre 1993 y 1996 fue director general del Likud y tras la victoria de Binyamin Netanyahu en las elecciones de 1996 fue designado director general de la oficina del primer ministro. En seguida abandonó ese cargo. Sus posiciones eran mucho más extremistas que las de Netanyahu. Fundó el partido Israel es Nuestra Casa, que se nutre de los votos de los inmigrantes judíos más radicales de las antiguas repúblicas soviéticas.

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