2011 · 09 · 15 • Mikaela Levin, Centro de Información Alternativa (AIC)

Las comunidades beduinas del Neguev quieren ser reconocidas como pueblo indígena

Un grupo de representantes de organizaciones de derechos humanos y defensores de los derechos de las comunidades beduinas anunció recientemente que ellos también tienen una iniciativa, pero la de ellos es en el Consejo de Derechos Humanos.

La Autoridad Palestina no es la única que tiene planeado ir a la ONU para luchar contra el racismo de las autoridades israelíes y sus decisiones arbitrarias. Un grupo de representantes de organizaciones de derechos humanos y defensores de los derechos de las comunidades beduinas anunció recientemente que ellos también tienen una iniciativa, pero la de ellos es en el Consejo de Derechos Humanos.

"Queremos finalmente ser reconocidos como un pueblo indígena. Por décadas, Israel ha rechazado esa idea y la ONU ha estado de acuerdo. Pero ahora la situación es diferente; tenemos un informe que nos apoya", explicó al AIC el Dr Awad Abu Freih. Es el vocero del pueblo beduino no reconocido de Al-Arakib en el Neguev y una de las personas que el próximo mes comenzará una gira internacional en Europa para reunir apoyos para detener el plan del gobierno israelí, aprobado esta semana, para erradicar todos los pueblos beduinos no reconocidos en el Neguev y trasladar a todos sus habitantes, unos 45.000, a los municipios creados por el Estado israelí alrededor de la ciudad de Beer Sheva.

El informe al que hizo referencia el Dr Abu Freih es el del profesor James Anaya, el relator especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de la ONU. En el texto, el académico concluyó que los beduinos son comunidades indígenas del territorio del Estado de Israel y, por lo tanto, tienen derechos especiales, según la ley internacional. "El gobierno debe realizar una revisión integral de sus políticas de tierras y desarrollo que afectan a las comunidades beduinas que viven en el Neguev", recomendó el profesor Anaya en sus conclusiones.

Aunque no está mencionado en el informe, el reconocimiento oficial en la ONU de los beduinos como un pueblo indígena en Israel ilegalizaría, según la ley internacional, los planes que fueron aprobados el domingo pasado (11 de septiembre) por las autoridades israelíes para desplazar 25 pueblos, destruir sus hogares y apropiarse de sus tierras.

El plan de las autoridades israelíes, conocido como el informe Prawer, sugiere básicamente el desplazamiento de unos 45.000 beduinos (el informe habla en realidad de 30.000, pero las organizaciones beduinas rechazan esta cifra) de 25 pueblos. El plan es simple: forzar a todos los habitantes a irse y reubicarlos en los pueblos construidos por el Estado de Rahat, Kseifa y Hura, alrededor de la ciudad de Beer Sheva.

Como los beduinos ya respondieron que no dejarán sus tierras sin luchar, los israelíes usarán su masiva fuerza militar otra vez. El estimado por las demoliciones, las acciones militares, módicas compensaciones y las expansiones de los pueblos planificados cerca de Beer Sheva asciende 324 millones de dólares.

Pero el costo que deben pagar los beduinos es mucho mayor. Sólo el pueblo de Al-Arakib fue destruido 29 veces el año pasado para construir un "bosque de la paz". Según el líder del pueblo, el Sheikh Siyah Abu Madigham, sólo la primera demolición de todo el pueblo costó cuatro millones de shekels; con los árboles de olivo solamente perdieron medio millón de shekels. Como si esto no fuera suficiente, la Administración de Tierras de Israel presentó este verano una demanda en la Corte de Beer Sheva contra un grupo de familias del pueblo. La institución sionista les reclama una compensación de 1,8 millones de shekels por los costos acumulados por las repetidas demoliciones.

Los pueblos beduinos no reconocidos hoy ocupan un dos por ciento de la superficie del Neguev, pero reclaman un 5,4 por ciento. Para conseguirlo, la coalición de organizaciones de derechos humanos y los defensores de los derechos de los beduinos, junto con el Consejo Regional de los Pueblos Beduinos No Reconocidos, presentarán un plan maestro alternativo para solucionar la situación en el Neguev. "Es un buen plan y costará menos que el Informe Prawer. Esto es bueno para los árabes, para los judíos y para todo el Neguev", explicó el Dr Abu Freih.

"Nuestro objetivo es que el gobierno se olvide del Informe Prawer. No será fácil, pero no descansaremos hasta que cambien de opinión", prometió el vocero de Al-Arakib. El primer paso, mientras terminar de afinar los detalles para la presentación ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la gira internacional, será una masiva manifestación en Jerusalén el próximo 18 de septiembre. El lugar: la residencia del primer ministro. "Hace al menos 15 años que no marchamos en Jerusalén", recordó el Dr Abu Freih.

El año pasado más de mil beduinos marcharon por las calles de Tel Aviv, atrayendo por un momento la atención de los medios nacionales. "Ahora vamos a Jerusalén y después quizás comencemos a cortar rutas. Seguiremos peleando hasta que el gobierno reconozca nuestros hogares, nuestra tierra", concluyó el representante beduino.

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Traducido por el Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.

Mikaela Levin, Centro de Información Alternativa (AIC)