2011 · 10 · 04

Jesús nació en Palestina

Conocido como Jesús de Nazaret, Cristo o Jesucristo es la figura central del cristianismo y una de las más influyentes de la cultura occidental. El judaísmo niega su divinidad, que es incompatible con su concepción de Dios.

En el islam, donde se lo conoce como Isa, es considerado uno de los profetas principales. Según los escritos, vino al mundo en Galilea, donde también se encuentra el célebre monte Tabor, lugar en el que, según los Evangelios, ocurrió su transfiguración y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Lo curioso es que regara sus enseñanzas de paz, armonía, espíritu y capacidad para poner la otra mejilla en la tierra atormentada que actualmente se conoce por Palestina. En un territorio de retamas del desierto, lirios, pinos, eucaliptos, olivos, acacias y guerra cruel entre dos pueblos, comprendido entre el mar Mediterráneo y las inmediaciones de la depresión del río Jordán (de Oeste a Este), y entre algunas zonas del Líbano actual hasta el río Litani y algunas zonas del Neguev, sin incluir el Sinaí (de Norte a Sur).

Políticamente, hasta la creación del Estado de Israel y la aparición de los territorios administrados por la Autoridad Nacional Palestina a raíz de los Acuerdos de Oslo, la región fue casi siempre parte de algún reino o imperio mayor, y solo excepcionalmente constituyó por sí misma una unidad política independiente. La Guerra de los Seis Días, en 1967, un desastre para los árabes, en la que Israel ocupó Cisjordania y Gaza, conquistó los Altos del Golán, la península del Sinaí -luego devuelta tras los acuerdos de Camp David- y se anexionó Jerusalén Este (incluida la Ciudad Vieja), puso la guinda a lo que unos consideran su construcción nacional y los otros el desastre.

A partir de ahí no hay Dios que pueda solucionar un conflicto que se ha enquistado y que retumba en el subconsciente global para el deseo compartido de integración y asimilación en la modernidad del mundo musulmán. Convertida en uno de los pilares justificativos del terrorismo, Palestina es el cadáver -doscientos muertos palestinos por cada israelí- que desgraciadamente aparece siempre en el armario.

La mayor potencia militar del planeta, EEUU, apoya a Israel y a su democracia y poderío armamentístico -con tecnología atómica y un servicio secreto temible-; no admiten cuestionamientos. Por eso, y con el argumento defendible de la exigencia de garantías para su seguridad, imponen un muro, unas fronteras, unos asentamientos siempre en incremento y la anexión de su capital, Jerusalén. Israel dice estar en disposición de negociar, y por poder puede aceptar un Estado palestino con capital en el barrio árabe de la Ciudad Santa, pero con el territorio dividido en dos partes con servidumbre, desarmado y con garantías de no retorno de la mayoría de refugiados.

En esta línea, los que son definidos por los fundamentalistas como los cruzados modernos, manifiestan que han propuesto esa paz repetidas veces, renunciando a mucho y que lo que realmente pretenden los palestinos es que se dé forma a la negación del Estado judío e ir recorriendo los pasos oportunos para en el futuro abordar la destrucción sionista. Argumentan que si quisieran efectivamente el reconocimiento internacional como Estado soberano Mahmoud Abbas no habría ido a Nueva York a solicitar el ingreso en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Negociaría.

Claro, por el otro lado los palestinos están hasta el gorro de que los israelíes los toreen y, basados en la superioridad militar, coloquen "la venda antes de la herida", "las tinajas antes que el vino" o "la chichonera antes que el chichón", pretendiendo un guiñapo tipo Suazilandia en el lugar de un Estado.

"Es nuestro derecho legítimo exigir el ingreso formal de Palestina en las Naciones Unidas", anunciaba Abbas en Ramala, "para poner fin a la histórica injusticia logrando la libertad y la independencia, como los demás pueblos del planeta".

Y, aunque ninguna realidad sea igual, hay otras. En cuanto a represión casa por casa tenemos a los kurdos, tamiles, chechenos, tibetanos... Vecinos nuestros, a los saharauis -siete muertos y un montón de desaparecidos en Dajla-, cuando lo de bestia tú, más bestia yo, burro tú, más burro yo, en un panorama de egoísmos obtusos y barbaridades, casi nunca es provechoso hoy en día para nadie.

El camino tiene que ser la palabra y la razón, lo que predicó Jesús en Palestina.

José Antonio Infante, Eldia.es - España