2012 · 02 · 14

Prisioneros palestinos en huelga de hambre: Derrotar la opresión, liberar Palestina

Una huelga de hambre es una legítima forma de resistencia utilizada por los prisioneros palestinos en su lucha por sus derechos. A través de la huelga de hambre, los prisioneros palestinos desafían a los carceleros que se interponen entre ellos y la libertad, y desafían los muros que se levantan entre ellos y Palestina.

Estás de pie en una habitación estrecha y apenas puedes ver en la penumbra. Sientes dolor en cada parte de tu cuerpo. No se te permite sentarte y estás muy cansado de estar de pie. Tienes hambre y sed. Piensas en la angustia de tus padres cuando sepan que te han detenido. Piensas en su miedo por lo que pueda sucederte en las celdas de interrogatorio. Piensas en el dolor que sientes tan a menudo cuando ves las cicatrices de la detención en las manos de la gente que amas. Piensas en las historias de horror que has escuchado tan a menudo sobre las trampas mortales de la entidad sionista, piensas en el anhelo sentido tan a menudo durante las fiestas, en las vacaciones, durante los encuentros familiares al recordar dónde se encuentran tus seres queridos, preguntándote si volverás a verles de nuevo. Cierras los ojos. Piensas en Palestina fuera de los muros de este calabozo. Ves sus verdes praderas y te imaginas a ti mismo corriendo libre, sin miedo, sin ataduras. Ves sus colinas y te imaginas sentado en lo alto, bajo una higuera, observando danzar a las cabras tras la flauta del pastor. Ves los olivos e imaginas que los tocas, que les hablas. Ves tu pueblo y te imaginas caminando por sus calles. Pasas por delante de las casas, una tras otra, y ves como las cuidan sus dueños. Y ves tu hogar. Ves a tu padre regando el pequeño melocotonero del patio. Ves a tu madre inclinada sobre una labor de costura bordando el mapa de Palestina. Levanta la cabeza y oyes que dice: Mientras Palestina esté en tu corazón, nunca podrán derrotarte. Abres los ojos y miras la oscuridad que te circunda. Escuchas el dolor de quienes están siendo torturados en las celdas más próximas. Oyes los gritos y los insultos. Escuchas qué respuestas les están exigiendo. Escuchas amenazas, amenazas violentas. Escuchas el silencio, tan solo el silencio. Y entonces escuchas un grito que penetra en tu corazón. Y susurras para ti: No nos vais a derrotar nunca.

En medio de la oscuridad de su celda de aislamiento, Khader Adnan está enseñándole al mundo una lección de resistencia y de firmeza. Está desafiando a los carceleros sionistas, desafiando el hambre, desafiando la opresión y la inhumanidad. Está contándole al mundo el mensaje de millones de palestinos mantenidos en cautividad por la entidad sionista, el mensaje de miles de prisioneros palestinos mantenidos cautivos en los calabozos sionistas. Está diciéndole al mundo, en nombre de Palestina: preferimos morirnos de hambre antes que rendirnos a la injusticia y la humillación. Está diciéndole al mundo, en nuestro nombre: mi dignidad está por encima de la comida y el agua. Khader Adnan mira los muros de la celda y no ve la oscuridad, sino las verdes praderas de Palestina. Desafía a su cuerpo y no siente hambre sino fuerza. Desafía a sus carceleros y no se siente roto sino poderoso. Escucha la voz de su padre, la voz de su madre, la voz de su esposa, las voces de sus niños. Escucha la voz del pueblo palestino más allá de los muros del calabozo apoyándole, dándole fuerza, formando un solo cuerpo para protegerle y hablar con una sola voz para exigir su libertad y la libertad de todos y cada uno de los prisioneros palestinos. Y desde esa celda, y mediante su fuerza de voluntad y determinación, Adnan está rompiendo las cadenas, está rompiendo los muros del cautiverio y la injusticia y alcanzando la libertad.

Estas últimas semanas hemos seguido la lucha heroica del detenido palestino Khader Adnan, de 43 años, natural de ‘Arraba, padre dos niños, a quien la entidad sionista mantiene prisionero sin acusación ni juicio. Adnan lleva ya en huelga de hambre más de 55 días, no solo para protestar por su detención ilegal y los malos tratos recibidos a manos de los carceleros israelíes, sino también para protestar por la detención ilegal de miles de palestinos a los que también se mantiene cautivos sin acusación ni juicio en oscuros y fríos calabozos en condiciones inhumanas. Está protestando por la cautividad de miles de palestinos cuyo único “delito” es su amor a Palestina y su anhelo de libertad y de un futuro mejor para sus niños. Adnan fue secuestrado en su hogar, sacado de en medio de su familia. De camino al centro de detención fue brutalmente golpeado y arrojado a la celda a pesar de sus heridas. En un intento por romper su voluntad y obligarle a confesar no se sabe bien qué, los interrogadores sionistas no paraban de insultarle y amenazarle, castigándole al aislamiento, prohibiéndole las visitas familiares y negándole atención médica. Al ser sometido a un brutal interrogatorio diario, su salud fue rápidamente deteriorándose. El 30 de diciembre de 2011, fue trasladado a la prisión de Ramleh y confinado en una celda de aislamiento. La heroica lucha y determinación de Adnan no cesan. Sigue en huelga de hambre, tras 55 días, resistiendo a los carceleros, resistiendo a la injusticia, luchando por sus legítimos derechos, por su dignidad y libertad. Se han organizado acciones en apoyo de Adnan por toda la Palestina ocupada exigiendo su inmediata liberación, desde marchas a protestas al establecimiento de tiendas de campaña en solidaridad. Su lucha está siendo también apoyada por sus camaradas encarcelados, algunos de los cuales se han declarado en huelga de hambre en solidaridad con Adnan y sus justas demandas.

Uno de los símbolos de la resistencia palestina y uno de los hitos en la historia de la lucha nacional palestina es el movimiento de los prisioneros palestinos y su incesante lucha por la libertad. La lucha de los palestinos no acaba con su encarcelamiento sino que abre una nueva etapa de resistencia y firmeza. Los prisioneros políticos palestinos retenidos cautivos en los calabozos sionistas combaten una intensa batalla armados solo con su voluntad, su firmeza y su creencia en su justa causa. A pesar de la tortura, del dolor, del hambre y del frío, los prisioneros palestinos resisten los instrumentos de tortura de los interrogadores y las palizas de los carceleros. Luchan a diario contra el trato inhumano, contra la tortura, contra la humillación, contra el acoso, en medio de celdas atestadas, húmedas y oscuras, contra la negligencia médica, contra el aislamiento y otras formas de castigo. Luchan cada día por sus legítimos derechos; luchan cada día por su derecho a alimentarse, a beber agua, a ver a sus familias, a ver a un abogado, a recibir tratamiento médico, a ser tratados con justicia, a ser libres. Luchan a diario por el derecho a que les traten como seres humanos, a derrotar la injusticia, a sobrevivir. Su fortaleza y voluntad frente a la injusticia no tiene precedentes, su firmeza es legendaria, sus sacrificios están escritos para siempre en nuestros libros, grabados en nuestra memoria colectiva.

Una huelga de hambre es una legítima forma de resistencia utilizada por los prisioneros palestinos en su lucha por sus derechos. A través de la huelga de hambre, los prisioneros palestinos desafían a los carceleros que se interponen entre ellos y la libertad, y desafían los muros que se levantan entre ellos y Palestina. A través de su fuerza de voluntad y de su inquebrantable determinación, le dicen al mundo entero: Sí al dolor del hambre… No y mil veces NO al dolor del sometimiento. Puede declararse una huelga de hambre durante un día, dos días o hasta conseguir que se cumplan las demandas de los prisioneros. Suelen ser o bien huelgas de hambre generales, donde todos los prisioneros en todas las cárceles israelíes toman parte, o huelgas de hambre parciales donde los prisioneros palestinos en una determinada prisión israelí declaran una huelga de hambre para protestar por el mal trato de esa prisión en particular. Los prisioneros palestinos han declarado innumerables huelgas de hambre, pero aquí va un listado de algunas de ellas (1):

- 18.02.1969, huelga de hambre en la prisión de Ramleh, duró 11 días.

- 18.02.1969, huelga de hambre en el centro de detención de Kfar Yona, duró 8 días.

- 28.04.1970, huelga de hambre en la prisión de Nevi Tirza, duró 9 días (solo de presas).

- 05.05.1970, huelga de hambre en la prisión de Asqalan, duró 7 días.

- 13.09.1973, huelga de hambre en la prisión de Asqalan, duró 25 días.

- 11.12.1976, huelga de hambre en la prisión de Asqalan, duró 45 días y se reinició el 24.02.1977 durante 20 días.

- 14.07.1980, huelga de hambre en la prisión de Nafhah, duró 32 días. Los prisioneros de otras cárceles israelíes se unieron a la huelga y hubo mucho apoyo por parte del pueblo palestino. Las autoridades de la prisión israelí trataron de romper la huelga de hambre alimentando a la fuerza con líquidos a los prisioneros, lo que produjo la muerte de Ali Al-Yafari, de Dheisheh RC, y Rasim Halawah, de Yabalia.

- Septiembre de 1984, huelga de hambre en la prisión de Jneid, duró 13 días.

- 12.11.1984, huelga de hambre de prisioneras, duró varios días.

- Marzo de 1985, huelga de hambre en la prisión de Nafhah, duró 6 días.

- 25.03.1987, huelga de hambre en la prisión de Jneid, duró 20 días. Alrededor de 3.000 prisioneros palestinos de otras cárceles israelíes se unieron a la huelga.

- 23.01.1988, huelga de hambre en todas las cárceles israelíes. Esta huelga de hambre se declaró en solidaridad con la huelga general declarada por el Liderazgo Unificado de la Intifada.

- 23.06.1991, huelga de hambre en la prisión de Nafhah, duró 17 días.

- 27.09.1992, huelga de hambre en todas las prisiones israelíes. Unos 12.000 prisioneros palestinos se unieron a la huelga que recibió gran apoyo por parte del pueblo palestino. Hussein Ibeidat, de Jerusalén, murió durante la huelga debido a negligencias médicas.

- 21.06.1994, huelga de hambre en la mayoría de las cárceles israelíes, duró 3 días. Se declaró tras la firma del Acuerdo Gaza-Jericó, para protestar por la parte que se refería a los mecanismos de liberación de los prisioneros palestinos.

- 18.06.1995, huelga de hambre, duró 18 días, bajo el lema: “Por la liberación de todos los prisioneros políticos palestinos sin excepción”, en un esfuerzo por atraer la atención hacia su causa antes de las negociaciones de Taba.

- 1996, huelga de hambre en la mayoría de las cárceles israelíes, duró 18 días.

- 05.12.1998, huelga de hambre en la prisión de Ramleh, para protestar por la liberación de presos comunes en un acuerdo por el que había que liberar a los presos políticos.

- 02.05.2000, huelga de hambre en la prisión de Ramleh, duró alrededor de un mes.

- 26.06.2001, huelga de hambre en la prisión de Neve Tirza, duró ocho días (solo de presas).

- 15.08.2004, huelga de hambre en todas las cárceles israelíes, duró 19 días.

- 10.07.2006, huelga de hambre en la prisión de Shatta, duró 6 días.

- 18.11.2007, huelga de hambre en todas las cárceles israelíes, duró un día.

Más recientemente, el 07.04.2010, los presos políticos palestinos de diez cárceles israelíes y tres instalaciones de detención del ejército empezaron una huelga de hambre de 24 horas para protestar por el trato inhumano que reciben por parte de las autoridades de la prisión israelí, la utilización de las visitas familiares para chantajear a los presos y el trato humillante y los abusos que sus familias tienen que soportar durante las visitas y la cancelación de las visitas familiares a los detenidos de Gaza desde hace cuatro años, así como también para muchos de los detenidos de Cisjordania. Esta acción se repitió el 17 y el 27 de abril. El 03.07.2011, alrededor de 7.000 presos palestinos cautivos en los calabozos israelíes hicieron una huelga de hambre de un día para protestar por las medidas represivas de la administración de prisiones israelí. Según el portavoz del ministerio palestino para los prisioneros: “Los prisioneros palestinos en todas las cárceles israelíes han sido objeto en las últimas semanas de una terrorífica campaña de represión, aislamiento y traslados de una prisión a otra sin precedentes. Añadió que la campaña había llegado a un punto intolerable con la paliza propinada al prisionero que más años lleva en prisión, Nael al-Barghouti, acto condenado por todos los prisioneros y considerado como una violación de todas las líneas rojas, además del aislamiento de muchos de los prisioneros que cumplen las sentencias más largas” (2).

A menudo los presos palestinos inician una huelga de hambre para protestar por negligencias médicas o por castigos sin fundamento, como el aislamiento. Se les promete sacarles del aislamiento para aislarlos de nuevo en cuanto ponen fin a la huelga. El prisionero aislado Haizam Salhiyyeh siguió con la huelga de hambre para protestar por la política de negligencias médicas de la autoridad de la prisión israelí. Tras 13 días de huelga de hambre, y a pesar de su grave situación médica, a Haizam no se le prestó la necesaria atención médica, además de mantenerle aislado. Musa Dudin estuvo en huelga de hambre durante 25 días, su salud se deterioró mucho y se le prometió acabar con su aislamiento si ponía fin a la huelga. Así lo hizo pero le aislaron de nuevo pasado poco tiempo. Abbas As-Sayyid se puso varias veces en huelga de hambre para protestar por su aislamiento y por el trato inhumano de los carceleros israelíes con los presos palestinos. En mayo de 2011, estuvo en huelga de hambre durante 23 días, durante los cuales no se permitió que le visitara ningún abogado. Fue trasladado al hospital tras un grave deterioro de su salud, sin embargo siguió adelante con la huelga de hambre. El 20.06.2011, Atef Wreidat, de 45 años, de Ad-Dahriyyeh, estaba confinado en solitario, a pesar de sufrir problemas cardíacos, alta presión arterial y diabetes, y a pesar de necesitar desesperadamente de una operación. Se puso en huelga de hambre y se negó a tomar su medicación para protestar por el continuo retraso de la operación de corazón que tan urgentemente necesitaba, el trato inhumano y las medidas arbitrarias contra él por parte de la autoridad de la cárcel israelí y contra la política de abandono sanitario. Según el abogado de Wreidat, “mantener aislado a Wreidat mientras hacia proseguía la huelga de hambre y se negaba a tomar medicinas era una sentencia de muerte” (3). Fue trasladado al hospital de la prisión de Ramleh una vez que su salud se deterioró en extremo a causa de la huelga de hambre. El 27.06.2011, Atef puso fin a su huelga de hambre cuando la administración de la prisión israelí le prometió poner fin a su régimen de aislamiento y trasladarle a otra prisión, pero la reinició dos días después al comprobar el engaño. “… En lugar de trasladarle a otra prisión, como le habían prometido, la dirección de la cárcel israelí le impuso sanciones una vez puso a fin a la huelga de hambre, que incluían la prohibición de las visitas familiares durante cuatro meses, dos años sin poder proseguir su proceso de educación en la cárcel, un mes sin poder utilizar los servicios de la cantina y más de 500 dólares de multa. También se le dijo que seguiría en la prisión de Asqalan durante un mes y que estaría confinado en solitario durante tres semanas” (4).

Tras su liberación, la ex prisionera Raya Al-Ghoul describió su cautividad en los calabozos israelíes. Fue secuestrada en medio de la noche en su hogar, esposada y trasladada a la prisión de Yalameh. A Al-Ghoul la tuvieron sentada en una silla durante todo un día, con las manos esposadas por detrás y la amenazaron con torturarla y arrestar a su marido para obligarla a confesar, a lo que ella se negó. Durante los 25 días de interrogatorio se negó a comer y solo bebió agua, y el último día de interrogatorio la metieron en una habitación heladora con una cama de piedra y un colchón maloliente. Los interrogadores le dijeron que tendría que estar en esa celda todo el tiempo de su detención como castigo por no confesar. Cuando siguió negándose a confesar, la pusieron con los presas criminales israelíes donde continuó con su lucha y se negó a tomar sus medicinas para el corazón. Tras el deterioro sufrido por su salud, la autoridad de la prisión israelí se vio obligada a trasladarla a la sección 11 de la prisión Tal Mond (para presas políticas).

La entidad sionista no quiere que los palestinos protesten de la injusticia, opresión y humillación. No quiere que su voz despierte la conciencia dormida del mundo. Quiere que los palestinos se mueran en silencio. Quiere que observen en silencio cómo les usurpan su tierra, como arrasan sus casas, como a sus niños les roban la infancia, como a ellos les roban la vida. Quiere que los palestinos contemplen en silencio como sus niños son atacados por colonos sionistas armados hasta los dientes. Quiere que los campesinos palestinos contemplen silenciosos cómo los buldózer arrancan sus olivos. Quiere que los prisioneros palestinos se mueran en silencio en las celdas de la muerte sionistas. En 2004, Tzahi Hanegbi, ex ministro israelí de seguridad interna, dijo después de que los prisioneros palestinos en las cárceles israelíes declararan una huelga de hambre contra las inhumanas condiciones de la prisión: “Pueden hacer huelga lo que quieran, un día, un mes, hasta que se mueran. Les mantendremos a raya y será como si nunca hubiera sucedido. Ordenó que colocaran grandes barbacoas al aire libre para asar carne y hornos para cocer pan justo fuera de las puertas de la prisión, para torturar a los prisioneros con los olores. A los guardias de la prisión se les animaba a comer todo eso frente a los prisioneros en ayuno” (5). Dijo después: “¡Por lo que a mí respecta, ya pueden morirse todos de hambre!”.

Y como la entidad sionista quiere que los palestinos permanezcan silenciosos, que sufran en silencio, que mueran en silencio, les matan para ahogar la voz que pide justicia, y les matan para silenciar la voz que denuncia la criminal naturaleza racista y terrorista de la entidad sionista.

Cuando los palestinos plantan olivos, la entidad sionista se los arranca. Cuando los palestinos construyen sus casas en su tierra, la entidad sionista las arrasa. Cuando los palestinos marchan por sus derechos, la entidad sionista les mata. Cuando los niños palestinos sueñan con la libertad, la entidad sionista mata sus sueños. Cuando los prisioneros palestinos hacen huelga de hambre para protestar por su detención ilegal e inhumana, la entidad sionista trata de silenciar su voz porque la firme voluntad y determinación de los presos palestinos revela la inhumanidad y la cobardía de los carceleros sionistas. Y cuando los prisioneros palestinos hacen huelga de hambre para protestar por su detención ilegal e inhumana, la autoridad sionista de la prisión trata de silenciar sus vidas para romper a la fuerza sus huelgas. Esto ha provocado la muerte de varios prisioneros. Según diversos informes, entre los mártires de las huelgas de hambre figuran:

1.- Abdel Qader Yabir Ahmad Abu Al-Fahim, de Yabalia, asesinado el 11.05.1970 en la prisión de Asqalan.

2.- Rasim Mohammad Halaweh, de Yabalia, asesinado el 20.07.1980 en la prisión de Nafha.

3.- Ali Shehadeh Mohammad Al-Yafari, de Dheisheh, asesinado el 24.07.1980 en la prisión de Nafha.

4.- Anis Mahmud Duleh, de Qalqilia, asesinado el 31.08.1980 en la prisión de Asqalan.

5.- Ishaq Musa Al-Marafhah, de Silwan, asesinado el 16.11.1983 en la prisión Beir Al-Sabi.

6.- Husein Asad Ubeidat, de Jerusalén, asesinado el 04.10.1992 en la prisión de Asqalan

El 27.09.2011, alrededor de 100 palestinos empezaron una huelga de hambre abierta para protestar por el trato israelí y exigir sus derechos y su libertad y pedir el fin del confinamiento en solitario y la sistemática humillación de los detenidos palestinos y de sus familias. En medio de la intensa campaña de apoyo público que incluyó marchas, tiendas de campaña, huelgas de hambre en solidaridad, conferencias, etc., el comité ejecutivo de la OLP organizó una huelga comercial de dos horas el 12.10.2011, y declaró el día como día nacional en apoyo de los prisioneros. Varios grupos, organizaciones y comités pidieron que se hiciera huelga general todo el día para mostrar la importancia de la cuestión de los prisioneros, y pidieron el cierre de las instalaciones comerciales, escuelas y universidades, para que todo el mundo pudiera participar en las actividades de apoyo. Y aunque algunos partidos políticos llamaron a la huelga general durante todo el día, otros querían limitarla solo a dos horas. Algunos ayuntamientos hicieron huelga general en sus zonas, aunque otros se limitaron a la huelga comercial de dos horas (por la mañana temprano cuando las actividades comerciales son mínimas). Aunque los colegios, ministerios y otras instituciones estatales tienen un día libre en “ocasiones” como sucedió con “la propuesta de la AP para el reconocimiento de la estatalidad de Palestina en la ONU”, y a los funcionarios y estudiantes se les “instó” a organizar marchas y “mostrar su solidaridad”, los días de acciones en solidaridad con los prisioneros o con Jerusalén son días laborables. Por ejemplo, el 23.06.2011, se paró el tráfico durante cinco minutos en solidaridad con los detenidos. Sí, cinco minutos para los prisioneros de conciencia, compárenlo con el “envío” de funcionarios y estudiantes a unirse a las cabalgatas de coches y a las marchas de todo un día en “apoyo del intento de reconocimiento de la estatalidad”.

En una carta sacada de contrabando de su celda de aislamiento, el prisionero político palestino Hasan Salameh dice: “ Si pudiera comprar vuestro apoyo para mí y el resto de los prisioneros con todo lo que poseo, seguro que me quedaría corto ”. La lucha de los prisioneros palestinos es nuestra lucha, la lucha de cada uno de nosotros. Las “batallas de los estómagos vacíos” han mantenido viva la llama de la resistencia dentro de los oscuros calabozos. Esas “batallas” son una llamada a la calle palestina para que mantenga la solidaridad con los prisioneros, para que se una a ellos en su lucha, para que sienta su hambre, su sed, su dolor. Son una llamada para que recordemos que los prisioneros palestinos siguen aún vivos en las tumbas del sionismo y que anhelan la libertad. Son una llamada a unir nuestras voces con las suyas, para que sean más altas y hagan añicos los muros del silencio y se oigan por todas partes: Sí al dolor del hambre… No y mil veces NO al dolor del sometimiento. Pero no deberíamos esperar que los prisioneros que sacrificaron su libertad por la nuestra “golpeen los muros” para recordarnos que su lucha es nuestra lucha. No deberíamos esperar a que empiecen huelgas de hambre para recordarnos su existencia y su sufrimiento. No deberíamos esperar que los presos nos recuerden que están muriendo en una muerte lenta dentro de los calabozos israelíes. No deberíamos esperar a que los prisioneros nos recuerden nuestro deber.

No, no deberíamos esperar que los prisioneros “golpeen los muros”, no deberíamos esperar que comiencen la revolución. ¡Somos nosotros quienes debemos empezar la revolución y liberarlos a todos! No solo han sacrificado su juventud y su libertad por Palestina, algunos han sacrificado también sus vidas. La sangre, el dolor y el sacrificio de los presos palestinos es un grito que rompe los grilletes y atraviesa los muros de los calabozos y prepara el camino para la libertad de cada palestino. Se lo debemos a los presos palestinos, se lo debemos a cada uno de ellos, A CADA UNO DE ELLOS, a aquellos que actualmente hacen huelga de hambre, a aquellos que hicieron huelga de hambre tantas veces, a aquellos cuyas huelgas de hambre llenaron los titulares y a aquellos cuyas huelgas de hambre pasaron inadvertidas. Se lo debemos a sus madres, a sus padres, a sus hermanos, a sus camaradas que les recuerdan, que cuentan sus historias, su dolor, su lucha, sus sueños y sus aspiraciones. Se lo debemos a nuestros padres, madres, hermanos y camaradas que atraviesan los muros de los calabozos y unen las manos de los presos con las nuestras, las aprietan y les prometen que la lucha seguirá hasta que los rayos del sol rompan los muros de los calabozos.

Se lo debemos por mantener viva y brillando la llama de la lucha hasta que cada preso palestino esté libre, hasta que toda Palestina sea libre. Se lo debemos, a cada preso palestino, levantemos bien alto nuestras voces, unidas y fuertes por su libertad y su dignidad. TODOS los presos palestinos se merecen nuestro apoyo. No merecen que se les reduzca a una sola línea que añadimos a determinadas peticiones cuando decidimos que es adecuado o necesario , se merecen algo más que ser meros números en un artículo . Los presos palestinos merecen que les digamos a sus padres que no les hemos olvidado, que sus niños son nuestros niños, nuestros hermanos, nuestras hermanas y nuestros camaradas. Se merecen que les digamos a sus padres que el dolor de sus niños es nuestro dolor, que la cautividad de sus niños es la nuestra, que la libertad de sus niños es nuestra libertad. Se merecen que memoricemos sus nombres, que repitamos a menudo los nombres de tantos héroes ignorados y olvidados. Se merecen que demos nombres a los números que a menudo citamos y dar nombres a las caras encerradas tras las rejas y luchar por su libertad hasta que todos y cada uno de los presos palestinos sean liberados . Los prisioneros palestinos no se merecen solo un día de rabia, un día de solidaridad o un día de revolución, se merecen que cada día sea un día de rabia, un día de solidaridad y un día de revolución hasta que todos y cada uno de los palestinos esté libre, hasta que Palestina sea libre.

Notas:

(1) www.palestinebehindbars.org

(2) http://tinyurl.com/5so7dgk

(3) http://english.wafa.ps/index.php?action=detail&id=16495

(4) http://english.wafa.ps/index.php?action=detail&id=16580

(5) http://www.cageprisoners.com/articles.php?id=3088

(6) http://globalresearch.ca/articles/AVN408A.html

Fuentes:

www.palestinebehindbars.org

www.freedom.psk

www.addameer.org

www.alasra.ps

Reham Alhelsi es palestina, nacida en Jerusalén. Trabajó durante mucho tiempo en Palestinian Broadasting Company y desde el año 2000, que se trasladó a Alemania, ha trabajado en varias radios y cadenas de televisión que incluyen Deutsche Welle, SWR y WDR.

Reham Alhelsi, My Palestine / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández)