2012 · 02 · 21

El Shabak tortura y maltrata impunemente a los detenidos palestinos

El Comité Público contra la Tortura en Israel (PCATI) ha publicado un documento sobre sus actividades para conseguir que el Servicio de Seguridad General (Shabak o GSS, por sus siglas en inglés) rinda cuentas sobre sus prácticas de tortura y malos tratos a los detenidos palestinos. En Accountability Still Denied (Aún se niega la responsabilidad), elPCATI revela cómo Israel ha eludido las investigaciones criminales de las 701 denuncias por torturas y malos tratos.

En octubre de 1991, Israel ratificó la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Israel debería, por tanto, evitar los actos de tortura. Según esta Convención, no existe circunstancia excepcional alguna que justifique la tortura. De acuerdo con el artículo 4, Israel debe asegurarse de que todos los actos de tortura, los intentos de torturar y los actos de complicidad o de participación en torturas sean punibles “como delitos sancionables de forma proporcional a su gravedad”. Sin embargo, el PCATI ha observado que hasta el momento Israel ha incumplido sus obligaciones internacionales para detener la tortura.

Tortura y maltrato de detenidos palestinos

Diversas organizaciones palestinas e israelíes dedicadas a la defensa de los derechos humanos han denunciado reiteradamente las violaciones de los derechos de los presos políticos palestinos. En su informe, el PCATI muestra un resumen de dos denuncias de tortura. En el caso de Jihad Mughrabi, el Shabak empleó la fuerza física, golpeándole en la cabeza y en el pecho con los puños y con pistolas y dándole patadas en las piernas. Estos actos violentos le hicieron sangrar y perdió el conocimiento mientras le torturaban. Le llevaron al hospital. Los agentes del Shabak también le presionaron psicológicamente mostrándole a familiares suyos detenidos. El testimonio de Mughrabi aparece grabado en este vídeo.

Ala’a Salem presentó también una denuncia por las torturas sufridas durante los interrogatorios del Shabak. Fue entrevistado por Social Television para que relatara su historia. El vídeo está en árabe con subtítulos en hebreo:

Habib Ph. Jaudy ha traducido las palabras de Ala’a al inglés:

“Me tuvieron dos días en la cárcel. Después me llevaron otra vez a la celda de aislamiento y me encadenaron.

A partir de ese momento, el tratamiento que recibí fue indescriptible. Naturalmente, durante todo ese tiempo se me prohibió ver a mi abogado.

Me dejaron en un sitio con suelo de hormigón, con cadenas de acero en las manos y en los pies.

Al principio, cada ocho horas de encadenamiento me dejaban dos minutos y medio de descanso para comer e ir al baño. Pero si te atrevías a pedir ir al baño estando encadenado (es decir, en cualquier momento que no fueran esos dos minutos y medio de descanso en que te lo permitían), las ocho horas podían prolongarse hasta diez o incluso doce horas de encadenamiento como castigo.

En cierto momento del segundo día que estuve en el "hotel" (éste debe de ser el lugar de interrogatorio) había un judío loco en la celda de al lado de la mía que se pasaba las 24 horas gritando. Así pues, aunque me moría de sueño en mi estado no pude cerrar los ojos. Pedí ir al baño, pero no me hicieron caso; empecé a chillar, pero seguía siendo en vano (hay un corte en el vídeo en ese momento).

La reacción fue que cinco soldados entraron y empezaron a golpearme. Me sangraban la nariz y la boca, y no podía hacer nada porque estaba encadenado. En ese momento las lágrimas empezaron a recorrer mi cara, primero por el intenso dolor, y segundo por la sensación de que no podía hacer nada por evitarlo”.

No hay un procedimiento adecuado para investigar las denuncias

La mayoría de los detenidos que han denunciado torturas o malos tratos ante los abogados del PCATI han rechazado presentar denuncias ante las autoridades israelíes. Según el PCATI, los detenidos palestinos no confían en el mecanismo de investigación israelí o temen las represalias.

Sin embargo, el Inspector de Denuncias de los Interrogados (IDI) –que es agente del Shabak– ha recibido 701 denuncias por torturas y malos tratos entre 2001 y 2010. En 2009 y 2010 se han presentado ante él 52 y 51 denuncias respectivamente. Y el PCATI me ha informado de que la tendencia en cuanto al número de denuncias se mantuvo en 2011.

Las denuncias por torturas y malos tratos tienen que remitirse al Fiscal General, el cual delega en un alto cargo de la oficina del Fiscal del Estado el dictamen sobre las denuncias. Pero en lugar de abrir una investigación criminal, este alto cargo remite las denuncias al Inspector de Denuncias de los Interrogados del Shabak para iniciar una investigación preliminar. El PCATI critica estas investigaciones:

El IDI toma declaración a los denunciantes mediante visitas muy breves e imprevistas. Viene siendo habitual que el IDI se presente falsamente como representante del Ministerio de Justicia y que los testimonios de los denunciantes se tomen en condiciones similares a las del propio interrogatorio: no sólo en la misma sala donde se llevan a cabo los interrogatorios del GSS, sino que también, en algunos casos, manteniendo a los denunciantes esposados durante toda la reunión.

No se ha investigado criminalmente ninguna denuncia de tortura

Tras analizar su correspondencia con la Oficina del Fiscal del Estado, el PCATI llega a la conclusión de que la mayoría de los casos de torturas y malos tratos se cerraron porque las autoridades negaron los hechos. El 15% de las denuncias se cerraron porque se clasificaron de acuerdo con la doctrina de “defensa de necesidad”. En 1999, el Tribunal Supremo israelí dictaminó que el Shabak no estaba autorizado a utilizar métodos físicos de interrogatorio con el fin de que el detenido se derrumbara o acabara agotado. El Tribunal “no negaba la posibilidad de que recurrieran a la defensa por necesidad” los investigadores del Shabak, y autorizaba al Fiscal General a marcar directrices para estos casos de “bomba de relojería”. El PCATI señala que estas directrices –emitidas en 1999-- han servido “de base para la aprobación en la práctica de métodos de interrogación que pueden considerarse de tortura y de maltrato en estos casos, protegiendo así a los interrogadores del GSS frente a posibles enjuiciamientos”.

Sin embargo, la Convención contra la Tortura no reconoce tal “doctrina de la defensa por necesidad”. La Convención se muestra inequívoca en su prohibición absoluta de la tortura.

Asimismo, el Comité de Derechos Humanos concluyó en julio de 2010 que Israel “debía garantizar que todos los supuestos casos de tortura y trato cruel, inhumano o degradante, así como el uso desproporcionado de la fuerza por parte de los agentes de la autoridad, incluyendo la policía, el personal de los servicios de seguridad y las Fuerzas Armadas, fueran investigados exhaustivamente y con prontitud por parte de una autoridad independiente de cualquiera de estos órganos, que las personas a las que se declarara culpables fueran castigadas con sentencias proporcionales a la gravedad del delito, y que se indemnizara a las víctimas o a sus familias”.

Según el PCATI, tras la publicación en 2009 de su primer informe sobre el tema --Accountability Denied (Responsabilidad negada)-- no se han producido cambios sustanciales en las prácticas israelíes de tortura y malos tratos. El cierre de las 701 denuncias por torturas y malos tratos presentadas por detenidos palestinos demuestra que las autoridades israelíes protegen a quienes los cometen. Entretanto, continúan las violaciones de los derechos de los prisioneros políticos palestinos por parte de Israel. Es por esto por lo que el Movimiento BDS debe seguir presionando a Israel, y las organizaciones de derechos humanos, los movimientos sociales, los activistas y los ciudadanos concienciados deben hacer llamamientos a sus políticos, gobiernos y embajadas para que intervengan.

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Gracias a: Tlaxcala

Fuente: http://electronicintifada.net/blogs/adri-nieuwhof/shabak-tortures-and-ill-treats-palestinian-detainees-impunity

Fecha de publicación del artículo original: 07/02/2012

Adri Nieuwhof, Tlaxcala (Traducido por Ana Atienza)