2012 · 03 · 17 • Shir Hever, Centro de Información Alternativa (AIC)

La separación económica bajo control israelí

El movimiento sionista siempre ha sido un movimiento heterogéneo, en el que diferentes corrientes promocionan diferentes estrategias para la colonización de Palestina. La mayor contradicción interna del sionismo ha sido la tensión entre el expansionismo y la pureza étnica, un desacuerdo con amplias ramificaciones económicas.

El mapa político israelí está dominado por los partidos sionistas, que acuerdan sobre el concepto de un Estado judío, pero discuten sobre hasta qué nivel ese Estado judío debería imponer restricciones sobre los no-judíos dentro de su territorio o en las fronteras últimas de ese Estado.

Ciudadanos palestinos de Israel

Los ciudadanos palestinos del Estado de Israel, que actualmente componen aproximadamente el 20 por ciento de todos los ciudadanos israelíes, estuvieron bajo un gobierno militar entre los años 1948 y 1966. El gobierno sionista desincentivaba a los judíos a comprar productos de los ciudadanos palestinos o a emplearlos, por lo que la explotación de la mano de obra palestina era mínima. Sin embargo, la mayoría de sus tierras fueron expropiadas, la gente fue marginalizada de la economía israelí y forzada a desarrollar nichos en la economía.

Barrera para campesinos, cerca de Tulkarem. Foto:Gustav Winters.

El gobierno militar fue suspendido en 1966, lo que le permitió a los ciudadanos palestinos viajar y moverse libremente dentro de Israel; sin embargo, la marginalización económica continúa hasta el día de hoy: el salario promedio es la mitad del que cobran los ciudadanos judíos, carecen de zonas industriales aprobadas, poseen infraestructura inferior y reciben menos inversiones en las áreas de educación y salud.

Muchos economistas israelíes (incluyendo el director del Banco Central de Israel) argumentan que la marginalización de los ciudadanos palestinos es contraproducente para la economía israelí y que Israel nunca conseguirá alcanzar su potencial económico mientras limite a un quinto de su población. No obstante, el actual clima político en Israel se ha vuelto cada vez más hostil hacia los ciudadanos palestinos, provocando que la discriminación, la intimidación y la marginalización se vuelvan más severas. El gobierno continúa asignando un presupuesto discriminador que contribuye a una creciente inequidad.

Los Territorios Palestinos Ocupados (TPO)

La segregación de los palestinos en los TPO es aún más fragante: cada vez más palestinos están confinados a comunidades encerradas, de las que sólo pueden salir con un permiso especial de Israel, están rodeados de rutas por las que no tienen permitido circular y están sometidos diariamente a humillaciones y a un arbitrario sistema de vigilancia. Las similitudes entre la vida de los palestinos en los TPO y la vida de los negros bajo el régimen de Apartheid en Sudáfrica son más impresionantes que aquellas con los ciudadanos israelíes palestinos.

Los ciudadanos israelíes, y especialmente los colonos judíos, disfrutan de excesivos privilegios en los TPO en comparación con la población local. Como resultado de esto, la economía palestina está asfixiada. Los empresarios dependen de los permisos especiales que las autoridades israelíes les dan para importar materias primas y maquinaria, y para transportar luego sus productos terminados (no sólo a Israel, sino dentro de los propios TPO).

Como los palestinos no tienen aún fronteras definidas, Israel controla todas sus importaciones y exportaciones, y recauda los impuestos de aduana por los productos cuyo destino final son los TPO (muchas veces el gobierno israelí retiene luego este dinero de los impuestos por razones políticas). Mientras tanto, los empresarios israelíes gozan de un acceso ilimitado a la economía palestina.

Los palestinos han sido privados de su derecho a trabajar libremente, a producir, comerciar y, de manera global, de garantizar su propio sustento. En consecuencia, se convirtieron dependientes de la ayuda internacional, especialmente en cuanto al alimento. Israel no sólo les robó sus medios de sustento, sino también su dignidad.

Almacenamiento

Los académicos que comparan las políticas israelíes con las políticas del Apartheid sudafricano usualmente señalan que la mayor diferencia entre los dos sistemas es que los negros en Sudáfrica estaban incorporados al sistema económico como la clase obrera y que la explotación de su trabajo era un aspecto central en el sistema de Apartheid. En Palestina, en cambio, el gobierno israelí se esfuerza en imponer una política de separación, en la que los palestinos son marginalizados de toda la esfera económica.

Hebrón. Los negocios cerrados luego de la segregación total del area H2 en la ciudad antigua de la ciudad palestina. Foto:Gustav Winters.

En ningún lugar esto es más claro que en la Franja de Gaza, un territorio que Israel convirtió en la prisión más grande del mundo. Aunque Israel tiene la capacidad de explotar la economía de Gaza, optó por encerrarla, bloquearla (a un gran costo). Esta política también es implementada en Cisjordania, en donde el Muro de Separación está creando enclaves al estilo cárceles que se vuelven totalmente dependientes de la ayuda internacional.

Esta política, que Jeff Halper denominó "almacenamiento", es una política que Israel está exportando a otros países a través de nuevas tecnologías que permiten una más eficiente separación de las personas "indeseables".

Este almacenamiento es una política que apela a los elementos más conservadores alrededor del mundo, que también son los grandes aliados de Israel. Estos sectores quieren utilizar las políticas israelíes de almacenamiento y de contención contra sus propios "problemas": mano de obra inmigrante, refugiados, minorías étnicas e, inclusive, manifestantes.

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Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.

Shir Hever, Centro de Información Alternativa (AIC)