2012 · 05 · 11 • Telesur

Mensaje de Paz de un palestino en medio de la 'locura humana por la codicia'

El activista palestino por la paz, ganador de diversos galardones y nominado al Premio Nobel por la Paz, Izzeldin Abuelaish, afirmó este miércoles que la incursión israelí en Gaza en 2009, donde asesinaron a sus tres hijas, fue producto de una locura humana por la codicia.

El médico palestino, Izzeldin Abuelaish, afirmó este jueves que el asesinato de sus tres hijas durante una incursión israelí en Gaza en enero de 2009 lo impulsó a llevar un mensaje humanitario de cambio a todo el mundo, en el que la mujer juega un papel importante.

En entrevista para teleSUR, indicó estar seguro que el mundo puede cambiar si a las mujeres y los jóvenes se les reconoce de manera correcta, “porque las mujeres tienen fuerza para hacer el cambio y la educación es lo clave para el desarrollo”.

Abuelaish, defensor de la paz entre palestinos e israelíes, realizó el libro “No debería odiar: La jornada de un doctor de Gaza en camino a la paz y a la dignidad humana”, que ha sido traducido en cerca de 50 idiomas.

Tras la pérdida de sus hijas, creó la fundación Hijas para la Vida que fue establecida para el liderazgo, el desarrollo y la salud de los jóvenes y mujeres.

A continuación teleSUR transcribe de forma íntegra la entrevista al activista palestino por la paz, Izzeldin Abuelaish.

Queremos agradecerle por estar con nosotros y darle la bienvenida a teleSUR, doctor Izzeldin Abuelaish.

Muchas gracias. Quiero agradecer a todo el pueblo venezolano y en particular al presidente, Hugo Chávez, por demostrarle a los palestinos que no están solos, que hay otras personas que están pensando en ellos mostrando solidaridad y apoyo. Esto nos da fuerza a los palestinos.

Me gustaría que nos cuente un poco su experiencia desde el lugar que usted tuvo como médico, como padre y palestino, en lo que fue el conflicto en la Franja de Gaza.

Soy un palestino que se crió en un campo de refugiados y que como un refugiado sufrió su vida. Como niño nunca probé o conocí lo que era la infancia, nací en la pobreza privado de todo, pero tomé la esperanza, nunca lo acepté y una de las cosas que le digo a las personas es que se atrevan a soñar. Yo soñé con ser un doctor. Los sueños nos dan trabajo duro para poder alcanzar las cosas, para poder ser un doctor.

Tuve fe en mi vida con esos planes, pero nunca olvidé de dónde había venido y que hay millones de personas pobres que necesitan nuestro apoyo, nuestra ayuda y están esperando que los salvemos y los traigamos donde estamos nosotros. Esa es nuestra principal misión, dar ayuda y esperanza. Practico la medicina en todas partes fui el primer palestino que pudo practicar la medicina en un hospital israelí, porque la medicina tiene un solo rostro, una sola cultura, un solo valor. Es un rostro humano, salvar vidas y la medicina es un estabilizador humano. Es el rostro de la justicia para salvar a otros y eso es lo que se necesita de todos nosostros que se practique es justicia y mostrar nuestra solidaridad con los enfermos en este mundo.

Hablando de lo que sucedió en la operación denominada “Plomo Fundido” y lo que sucedió con sus hijas, existen videos en internet de la llamada que usted hizo suplicando que no atacaran el lugar donde se encontraban ellas. Hablemos sobre ese día.

Ese fue el momento más difícil en mi vida porque cuando la gente piensa en la guerra, es en lo que vemos en la televisión los soldados quienes van a matar y ser matados, pero la guerra va mucho más allá de eso, lo que no vemos es diez veces lo que vemos, son nuestros seres queridos, nuestros niños, nuestras madres y hermanos a quienes se les quita la vida.

Un 16 de enero me mataron a mis tres hijas, eran solo niñas no estaban armadas con pistolas, estaban peleando por la paz. Eran muchachas armadas con el amor, educación, planes y metas, dándole la mano a otros. Pero es una locura humana por la codicia. Cuando yo vi a esas muchachas amadas que simplemente se volvieron partes, esparcidas por la habitación ahogándose en su propia sangre, digo nunca lo aceptaré y esta tragedia le dará un rostro humano a los palestinos, porque somos humanos y no necesitamos que nos maten así para que se pruebe que somos humanos. El mundo estaba viendo lo que pasaba en Gaza y no podían detenerlo, pero es tiempo que se detenga cualquier tipo de asesinato y de violencia. En mi caso como doctor, cuando veo a un paciente sangrando inmediatamente voy a detenerle el sangrado no me quedo viéndolo.

En ese momento los palestinos solo eran números y estadísticas: 15 mil 500, dos mil. ¿Cuántos debemos esperar para dejar de hacernos la vista gorda y cerrar los oídos. Cuánta gente tiene que ser asesinada en este mundo para que actuemos?.

En ese momento justamente tenía una entrevista en la televisión israelí y en ese momento mostré lo que pasaba en el mundo, que niños, madres y gente inocente estaba siendo asesinada y había que ponerle fin al sufrimiento de los palestino. Lo que me satisfizo después es que el primer ministro israelí anunció un cese al fuego y salvó otras vidas entonces.

Nunca me relajaré, no descansaré para enviarle mensajes todos los días a mis hijas de que nunca las olvidaremos ni las dejaremos solas. He jurado a Dios que no descansaré hasta encontrarme con ellas y decirles voy a ir a encontrarme con ustedes, con un buen mensaje de que nuestra gente los palestinos van a alcanzar su libertad y que le vamos a llevar justicia.

Usted decía que está aquí en Venezuela también por ellas y me gustaría que nos cuente sobre la publicación en español de su libro (“No debería odiar: La jornada de un doctor de Gaza en camino a la paz y a la dignidad humana”) para que la gente pueda conocer su historia, su labor y sobre todo que este mensaje de paz sea más extenso alrededor también de Latinoamérica.

Cuando escribí el libro era sobre mi vida como un palestino, hasta dónde llegué, hasta dónde alcancé y que las tragedias no son el fin del mundo y que la vida me enseñó que el odio que no mata, te fortalece. Ésta tragedia me fortaleció no para rendirme y no olvidar. Es un mensaje humano para todo el mundo que sienta que puede hacer una diferencia en este mundo.

Yo estaba feliz cuando estaba traducido en más de 50 idiomas alrededor del mundo. Estaba esperando el editor español que tomó los derechos de distribuir el libro en los países que hablan español, desafortunadamente llegué aquí, a este país que le importa lo que sucede en otras partes del mundo, y no encontré el libro. Pero la gente podrá encontrarlo y podrá hacer posible que esté en este país. Mientras yo esté respirando y pueda esparcir el mensaje nadie puede evitar que sea transmitido.

Queremos darle las gracias por estar con nosotros y que antes de despedirnos nos cuente sobre la fundación que creó en honor a sus hijas.

La fundación Hijas para la Vida, en memoria de mis hijas, la hice porque estoy en deuda con mi madre, con mi esposa y mis hijas.

Creo completamente que este mundo puede cambiar si damos a mujeres y a jóvenes el rol correcto, porque las mujeres tienen la fuerza para hacer el cambio y la educación es la clave para el desarrollo.

Esta fundación promueve la educación de la mujer y de las muchachas en el Medio Oriente. Mujeres que estén en contra de los sufrimientos. Quiero mantener a mis hijas vivas con esto, porque una muchacha sana educada, educa a niños y una comunidad sana. Nosotros como seres humanos estamos allí para complementarnos.

Las mujeres son vida y son el futuro.

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