2012-09-06 11:03:17 / Fuente: Iván Prado, Payasos en Rebeldía
Trabajar con los “Jenin’s Boys” es como surcar por un océano que transforma tu vida de arriba a bajo, que hace florecer nuevos significados de antiguas palabras: amistad, abrazo, fraternidad.
Cada ensayo, cada risa, cada comida compartida se despliega ante nosotros con tanta intensidad que uno se pregunta si esta cotidianidad es parte de un juego fantástico, donde lo real se mezcla con lo soñado.
En este maravilloso trabajo se intercalan relatos de “barbarie” y sufrimiento con explosiones de risas, conversaciones profundas sobre religión con figuras imposibles sobre un mástil chino que hace las veces de columna vertebral de una gramática liberadora.
Uno de los mayores tesoros que he encontrado en este océano son las palabras de Abo Skha cuando he llegado por segunda vez para dirigirles, le pregunté que qué quería de mi, la manera en la que podía ayudarles y sus palabras fueron brutales: “desde la última vez que viniste me siento mucho más seguro, he ganado confianza en mi mismo, ahora no me da vergüenza ser estúpido y mostrar mi estupidez como payaso, eso quiero, que me des confianza en el “show”, no sé qué tienes que hacer porque no sé cómo lo haces, pero sé que lo haces”.
En el tablero de la política internacional que inunda este país se comparten lágrimas que brotan envueltas en arena y esperanza, se levantan artefactos de futuro a golpe de realidad, y el corazón se queda atrapado en
el fuego -y en el agua- de una Palestina que lucha por abandonar el cementerio de las naves desterradas.
Ver: Primera Crónica de Payasos en Rebelía: Agua, dolor y esperanza
Ver vídeo: De océanos y payasos.
Iván Prado. Ramallah 4 de septiembre del 2012
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