2012 · 10 · 17 • Luis E. López Domínguez, Ahora Cuba

Palestina: Una historia basada en hechos reales

No sé por qué me tratan de esta forma. ¿Será porque soy palestino y ellos son judíos? ¿Acaso no ven que solo soy un niño? Entonces, por qué me golpean. Por qué me gritan y me retienen en este lugar. Por qué mi madre no está aquí conmigo. Si fue por algo malo, si cometí algún delito, por qué no tengo un abogado, o a alguien de mi familia a mi lado…

ún recuerdo el rostro de mi madre cuando me arrastraron hasta aquí. No dieron ninguna explicación. No dijeron absolutamente nada. Irrumpieron en mi casa y sin más, me lanzaron dentro de una furgoneta.

Recuerdo ese día como si fuera hoy. Cuando el automóvil se detuvo, dos hombres me adentraron casi a rastras en lo que parecía un centro de detención, y me dejaron en una habitación oscura por varias horas. Luego llegaron dos guardias y uno de ellos me preguntó: “¿Cuántas veces tiraste piedras?”

Si contestaba con una negativa, me golpeaban. Si me negaba a hablar, por la falta de un abogado, un familiar, o incluso, una acusación, también lo hacían. En ese lugar me di cuenta que no tenía derecho a exigir nada. Estaba solo, y nadie podía hacer nada.

¿Tenía alguna salida? Sí. Cuando estuve dentro me ofrecieron trabajar para los agentes israelíes. El acuerdo consistía en conseguir información útil sobre los palestinos y a cambio, me darían dinero y mi inmediata liberación. De no aceptar, podían encarcelarme indefinidamente.

Las horas no existían. No tenía noción del tiempo. Muchas veces no escuchaba nada y parecía como si estuviera encerrado en un lugar sin vida, sin color, sin ánima. En otros momentos llegaba alguien, me insultaba y me golpeaba solo por diversión.

Temblaba con los pasos que a veces escuchaba detrás de la puerta, temiendo a una golpiza o algo peor. Otras no dormía. No sabía con exactitud si estaba soleado u oscuro. A veces ni siquiera sabía en que momento del día estaba. Me aterraba descubrir que se escondía tras la puerta.

Ignoraba cuando saldría de ese lugar. Mucho menos si algún día volvería a ver a mi familia. Con el tiempo, comencé a identificar aquellas horribles paredes como mi único hogar, el último lugar que recordaría en vida (…)

Esta puede ser la historia de uno de los más de 200 niños retenidos actualmente en Israel. Según el informe de Defence for Children Internacional, en varios testimonios recogidos por la organización, se ve reflejado el modo en que son tratados muchos de esos niños palestinos. Alegatos que no han tenido respuesta del gobierno israelí, y mucho menos, tomados en cuenta pese a los incansables llamados de países, ONGs y la ONU.

Sin embargo, Israel es uno de los Estados firmantes signatarios de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de 1984, que según el director del Comité Popular contra la Tortura para Israel, Ishai Menuchin, “continúa violando sistemáticamente”.

¿El gobierno israelí no dice ser ejemplo en cuanto a no violación de los derechos humanos en Oriente Medio? ¿Acaso esos entre 500 y 700 niños que detienen cada año, y que mantienen en condiciones inhumanas, no va en contra de lo que tanto achacan a sus vecinos?

En la práctica no parece ser así. El tratado firmado en 1984 no es más que mera formalidad. Pues el sistema “legal” reeditado en 2011 -gracias a la presión de Organizaciones de Derechos Humanos y luego de 53 años de considerar los 16 años como mayoría de edad- este método sigue pareciendo ambiguo.

Según afirma Ayed Abu Eqtaish, de Defence for Children International, “en la práctica, hay pocas mejoras en el tratamiento a los niños. Aunque haya aumentado la mayoría de edad, no cambian los procedimientos de arresto, el interrogatorio ni las sentencias. El único cambio es que los menores no son llevados a juicio junto con los adultos”.

A pesar del esfuerzo de diversos países y ONGs de Derechos Humanos, desde el 2000, alrededor de 7 500 menores palestinos, a partir de los 12 años, han sido detenidos y juzgados por el sistema judicial israelí. ¿Se imaginan ustedes qué pasaría si la situación fuera totalmente al revés?…

Fuente: Ahora Cuba

Luis E. López Domínguez, Ahora Cuba