2014 · 10 · 20 • Fuente: Saud Abu Ramadan, Agencia EFE

Las lluvias torrenciales añaden más sufrimiento a la devastada Gaza

Las primeras lluvias del otoño han llegado a la Franja de manera torrencial, sin tiempo para reparar las grietas y desperfectos que causaron los miles de proyectiles caídos durante 50 días de ofensiva israelí.

Asustado por la virulencia de la riada, Mohamad Entir se despertó repentinamente y corrió a la habitación de sus hijos, una de las pocas que han quedado en pie en su casa tras la devastadora ofensiva lanzada este verano por el Ejército israelí sobre Gaza.

Las primeras lluvias del otoño han llegado a la Franja de manera torrencial, sin tiempo para reparar las grietas y desperfectos que causaron los miles de proyectiles caídos durante 50 días de ofensiva israelí.

Una desgracia más, la enésima, que se ha visto agravada por los cabildeos políticos y el retraso en la llegada del permiso israelí para que los materiales de construcción necesarios puedan entrar en Gaza.

Unas 100.000 viviendas quedaron seriamente dañadas en un estrecho territorio en el que se apilan cerca de dos millones de personas, según datos proporcionados el domingo por el portavoz en Jerusalén de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), Chris Gunnes.

"Antes del amanecer me levanté súbitamente y encontré una gran piscina en nuestras habitaciones. Saqué a mis hijos de sus cuartos lo más rápido posible pero no pude tapar los agujeros y frenar la caída del agua, que ha estropeado nuestras cosas y empapado nuestras camas", lamenta a Efe este padre de diez niños.

Gota tras gota, el agua se filtra en la casa de su vecindario de Tuffa, al este de la ciudad, a través de los agujeros que la metralla de los tanques israelíes abrió en los techos y paredes del hogar de esta familia de doce miembros.

Tras esa primera inundación, Entir dedicó su día a cubrir el techo de su vivienda con nylon a falta de otros materiales de construcción de acceso limitado a la franja a pesar del acuerdo alcanzado entre Israel, la ONU y la Autoridad Palestina de permitir su entrada para facilitar la reconstrucción.

Ahora, la población espera con inquietante expectación la llegada de fuertes lluvias en un duro invierno bajo los escombros de lo que otro día fueron sus casas y que ahora no pueden refugiarles del frío.

La Agencia de la ONU para la Coordinación de la Ayuda Humanitaria (OCHA) cifra en 20.000 las viviendas que han quedado inhabitables por los ataques israelíes por tierra, aire o mar que sacudieron Gaza, mientras que expertos aseguran que al menos otras 30.000 quedaron gravemente dañadas.

Al caer el sol, Entir, su mujer y los niños se apiñan alrededor de una estufa y tratan de entrar en calor después de haber pasado la jornada bien achicando agua, bien bajo la lluvia, pero siempre mojados.

"Lo único que siento hoy es la dificultad que afrontamos. No puedo evitar comparar cómo era nuestra casa antes y cómo es ahora. Espero de verdad que superemos esta tragedia antes de que el verdadero invierno llegue el próximo mes", desea frustrado Entir.

La familia de Ibrahim Awwad, en el sureste del enclave costero, vive una situación distinta pero no mejor que la de los Entir en la caravana de metal que reemplaza a su hogar en el barrio de Khuza, una de las zonas más maltratadas durante los enfrentamientos por su proximidad a la frontera con Israel.

"Es duro vivir en una caravana hecha de hierro, donde el sonido de la lluvia golpeando nos hace pensar más en la dureza de los días venideros, cuando las tormentas y las condiciones climatológicas empeoren", explica a Efe.

Aún así, es afortunado: tiene al menos una estructura prefabricada de 35 metros cuadrados, dos habitaciones y una cocina para su familia.

Otras 40.000 personas permanecen aún en precarias instalaciones de 18 escuelas de la UNRWA porque perdieron sus hogares y sólo pueden esperar a que el proceso de reconstrucción comience.

Ahmed Sokar, de 35 años, protesta por el tiempo tras pasar la noche -fría, dice- en un aula que cobija a su amplia familia de 15 personas.

"Desde la visita del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la semana pasada y el anuncio de que la reconstrucción había empezado, Israel deja que pasen pequeñas cantidades de materiales de construcción que no son suficientes para levantar o reparar las viviendas", critica Sokar.

La UNRWA notificó que comenzaría a compensar esta semana a aquellos residentes que necesiten vivir en otro lugar o iniciar inmediatamente la reparación de las viviendas, pero los desplazados, que la misma agencia cifra en unos 100.000, se muestran desconfiados.

"Por el momento, y aunque hemos escuchado muchas declaraciones y otras tantas reuniones se han celebrado entre la ONU y la Autoridad Palestina sobre el tema, el proceso de reconstrucción no ha comenzado. No hay resultados tangibles sobre el terreno", criticó Sallah Bardaweel, líder de Hamás en Gaza.

Fuente: Saud Abu Ramadan, Agencia EFE