2017 · 06 · 14 • Fuente: María Sevillano, Agencia EFE

Hamás y la ANP, diez años de divorcio político y un futuro por decidir

Mañana se cumplen diez años desde que la Autoridad Nacional Palestina (ANP), encabezada por Mahmud Abás, perdió el control de Gaza a manos del movimiento islamista Hamás, una ruptura que dividió profundamente a la sociedad palestina y que aún está por resolver.

En los comicios de 2006, los islamistas se impusieron sobre el resto de las fuerzas pero rechazaron los requisitos internacionales de reconocer a Israel, aceptar los acuerdos ya firmados y condenar la violencia.

Una negativa que derivó meses más tarde en semanas de sangrientos enfrentamientos en Gaza, la salida en junio de 2017 del enclave de las fuerzas leales a Abás y su partido Al Fatah, y la expulsión de los islamistas del Gobierno hasta hoy.

Desde entonces, el Parlamento palestino está suspendido y Hamás tiene el control de la Franja, donde la represión política y religiosa aumentan mientras disminuye la esperanza de la población de restablecer la conexión con Cisjordania.

Y también con el resto del mundo, atrapados como están por el bloqueo impuesto por Israel desde la toma de poder del movimiento islamista, al que consideran una organización terrorista.

En Cisjordania, la ANP mantuvo su gobierno, por lo que existen dos administraciones sobre dos territorios que aspiran a ser un único estado con capital en Jerusalén Este (bajo ocupación israelí).

"Es un largo episodio, muy doloroso para el pueblo palestino. La separación ha sido un factor muy negativo para aunar los esfuerzos contra la ocupación y ha sido perjudicial para la ANP y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a nivel interno y externo", asegura a Efe Fayez Saqa, diputado de Al Fatah y representante de la OLP.

Saqa afirma que se ha hecho "todo lo posible" para poner fin a esta división "de la que solo ha sacado beneficio Israel. Ha debilitado la resistencia de nuestro pueblo y desviado la atención internacional de la causa palestina, que es la que mayor daño ha sufrido".

La distancia política no solo parece crecer en el tiempo, sino en el espacio, con años llenos de reproches y acusaciones a Cisjordania del presunto olvido de Gaza o sobre quién es el responsable de que sigan enfrentados después de los esfuerzos por acercarles de países de la región como Egipto, Catar, Yemen, Turquía, Kuwait, Líbano, mediadores europeos y con varios pactos firmados que nunca llegan a cumplirse.

Ni siquiera bastaron gestos como la creación de un ejecutivo de reunificación nacional formado por tecnócratas en 2014 -que fracasó-, o la modificación de la carta fundacional de Hamás hecha este año tras la renovación de su cúpula, aceptando un Estado palestino en las fronteras anteriores a 1967.

La reciente celebración de comicios locales solo en Cisjordania, sin la participación de Gaza y con el boicot de Hamás, ha evidenciado que las desavenencias continúan.

"En esta década la OLP ha intentado unificar el pueblo y el país. Hemos firmado como mínimo siete acuerdos con Hamás pero, a la hora de implementarlos, siempre se niegan porque para ellos tener el Gobierno (de Gaza) es muy importante", señala a Efe Mohamed Odeh, destacado dirigente de Al Fatah.

Sin embargo y a pesar de los obstáculos, ambos políticos coinciden en que éste podría ser el año del cambio.

Hace unos meses Abás amenazó con tomar "medidas sin precedentes" para forzar a Hamás a devolver el control de la Franja y posteriormente dejó de financiar parte del suministro eléctrico que Israel envía al enclave, lo que provocó una crisis de energía sin precedentes, con cortes de hasta 16 horas al día.

La ANP también ha recortado el 30 % de los salarios de los empleados públicos en Gaza y suspendido el pago de las ayudas mensuales a los presos de Hamás en cárceles israelíes.

Odeh y Saqa creen, que la crisis abierta entre los países del Golfo, que ha debilitado enormemente a Cátar, ayudará a acabar con la división.

"La reconciliación está más cerca que en cualquier otro momento" por la pérdida del "apoyo económico y político" y "asilo" que Cátar facilitaba a los islamistas, sostiene Odeh.

"Los Hermanos Musulmanes, pierden terreno en el mundo árabe y puede que Hamás (su derivado) no tenga más opción que retornar a la unidad para salvaguardar sus intereses", sentencia Saqa.

Fuente: María Sevillano, Agencia EFE