2018 · 08 · 10 • Fuente: Guillermo Maya, ElTiempo.com

Las mujeres palestinas luchan por sus vidas y su futuro

Nadie puede vivir siempre con las lanzas como almohadas a la espera del alba.

En la lucha por la recuperación de su tierras desde hace 70 años, las mujeres palestinas han estado al frente de las confrontaciones con los israelíes, y han tenido que sufrir la muerte y la cárcel, como es el caso emblemático de la joven Ahed Tamimi y su madre, Neriman. Después de pagar 8 meses de prisión, los carceleros israelíes las liberaron el pasado 29 de julio.

En el 2012, cuando tenía 11 años, Ahed ya se enfrentaba con los soldados ocupantes (video: https://goo.gl/A6Jxz3). En el último incidente verbal y físico, en diciembre del 2017, Ahed y su prima Nur pateaban y abofeteaban a los soldados mientras reclamaban por su primo que había sido herido en la cabeza seriamente con una bala de goma. Los soldados, dos de ellos, azarados, se sienten impotentes frente a los reclamos y los empujones, pero, especialmente, frente a las cámaras de los teléfonos que se han convertido en instrumentos de lucha. Cámaras contra fusiles, un combate desigual, pero efectivo.

El video del último episodio ( https://goo.gl/6Y84ic) se viralizó en las redes sociales, y la opinión pública israelí entró en ‘shock’ por la confrontación que dejaba ver la impotencia de sus soldados; mientras algunos exaltaban su capacidad de autocontrol para no responder los agravios físicos y de palabra, otros, los fundamentalistas nacionalistas, criticaban su actitud claudicante y derrotada.

Estos hechos ocurrieron en Nabi Saleh, en la margen occidental del río Jordán, cerca de Ramala, una zona de asentamientos de los llamados ‘colonos’ que han ocupado tierras y fuentes de agua palestinas. A los pocos días, Ahed fue sacada de su casa por el ejército israelí y conducida a una prisión para ser interrogada sin la presencia de un adulto familiar, como legalmente se establece, y cuando su madre fue a visitarla, también fue detenida. Finalmente, Ahed fue acusada de “agredir a las fuerzas de seguridad, incitar y tirar piedras”. ¿Qué pretenden? ¿Ser recibidos con flores y aplausos?

Israel debería proponer un plan de desarrollo que incluya las dos partes, con financiación propia e internacional, para lograr que los dos pueblos vivan en paz.

La respuesta del ministro de Educación israelí, Naftali Bennett, fue que las agresoras deberían “terminar sus vidas en prisión”, de acuerdo con el periódico israelí Haaretz (https://goo.gl/NkZeh6, 20 de diciembre del 2017). Igualmente, “el ministro de Inteligencia, Yisrael Katz, dijo en la radio pública que estaba “hirviendo de ira” cuando vio el video (https://goo.gl/2abovf, telegraph.co.uk, 19 de diciembre del 2017). Como consecuencia, Ahed fue condenada a ocho meses de prisión y a pagar una multa (eltiempo.com).

Por otro lado, las declaraciones de la ministra de Cultura y Deporte de extrema derecha de Israel, Miri Regev, que llamó a los territorios palestinos “un Estado imaginario” (https://goo.gl/wkd4gx, theguardian.com, 29 de diciembre del 2017), no ayudan a construir una solución política del conflicto, al igual que la declaración unilateral de Trump sobre que Jerusalén es la capital de Israel, en contravía de las resoluciones de las ONU. La ministra debería conocer el poder de la imaginación, pues Israel no existía hace 70 años.

¿Los israelíes quieren solucionar el conflicto violento permanente que ha constituido la creación del Estado israelí? La flecha del tiempo no se puede devolver, Israel es una realidad. Ambas partes deben llegar a un acuerdo de dos naciones, dos Estados y dos territorios. Nadie puede vivir siempre con las lanzas (los fusiles) como almohadas a la espera del alba, parafraseando el título de la novela de Lin Yutang.

Incluso, Israel debería llevar la iniciativa de la reconstrucción, ya que es un país rico, con desarrollos tecnológicos importantes y capacidad administrativa de alto nivel. Israel debería proponer un plan de desarrollo que incluya las dos partes, con financiación propia e internacional, para lograr que los dos pueblos vivan en paz. Los halcones no pueden conducir la política ni tampoco la guerra. Esa sería la solución que la familia Tamimi y miles de familias palestinas e israelíes se merecen.

En igual sentido se ha manifestado el magnífico pianista y director de orquesta de música clásica, el judío-argentino Daniel Barenboim: “Llevamos 30 o 40 años en los que se habla de una solución de dos Estados. Y yo sigo haciendo la misma pregunta, ¿dónde está el segundo Estado? Que el mundo reconozca Palestina como Estado y luego, como Estado, negocie con Israel. El hecho de que el mundo tenga aún un sentido de la responsabilidad moral por los crímenes cometidos en el siglo XX contra los judíos es algo que considero absolutamente necesario, pero no automático, no significa que haya que seguir los caprichos del gobierno israelí, que no entiende que la ocupación de otro pueblo no es admisible” (https://goo.gl/6E3Mc3, lavanguardia.com, 10 de enero del 2018).

La violencia contra el pueblo palestino no tiene justificación. La actriz Natalie Portman no quiso recibir el ‘Nobel judío’ porque está en desacuerdo con “la violencia y el abuso de poder” del actual gobierno israelí.

Fuente: Guillermo Maya, ElTiempo.com