Fuente: Sal Emergui, Diario El Mundo - España
Betty Azzam no se lo cree. Vive un infierno. La Universidad de Belén, el Patriarcado Latino y una asociación israelí intentan ayudar a esta joven cristiana obligada por Israel a volver a Gaza dos meses antes de obtener el título universitario en Cisjordania. La palestina no deseaba regresar a la Franja y mucho menos en la forma que ha sucedido.
"Me han tratado como una criminal", nos dice indignada por teléfono. Un control en el checkpoint israelí entre Belén y Ramala ha arruinado todos sus sueños. Aunque, como afirma hoy, "no pierdo la esperanza y es posible que me dejen volver para acabar mi carrera en Belén. Solo quiero estudiar, me quedan dos meses".
La historia de Betty comienza en Kuwait, donde trabajaban sus padres Jiries y Eyette Azzam. Al cabo de unos años, volvieron a Gaza. En el 2005, Israel le dio un permiso temporal para visitar Cisjordania. Lo que iba a ser una estancia de cinco días se convirtió en cuatro años. Betty no quiso volver y pasó a la semiclandestinidad. Por un lado, a ojos israelíes era ilegal. Por otro, sabía que si regresaba a la Franja, no podría salir de ella y volver a Cisjordania, en especial tras el bloqueo impuesto por Israel en junio del 2007. Por un lado, no deseaba estar en la Gaza controlada por el grupo islamista Hamas. Por otro, se moría de ganas por ver a su familia en Gaza. Betty decidió quedarse en Belén y apuntarse a su soñada universidad.
Cuatro años donde Betty ha vivido de cerca el fin de la Intifada Al Aksa y de lejos la guerra interna en Gaza entre Hamas y Al Fatah. La satisfacción por estudiar Empresariales en la Universidad de Belén se mezclaba con la incertidumbre de alguien considerada 'ilegal'. Betty recuerda que desde el 2005 vivía con la permanente amenaza de ser detenida y devuelta a Gaza. "En estos cuatro años me limité a desplazamientos rigurosamente necesarios. Era angustioso pero valía la pena. Afortunadamente mis padres vinieron en Navidad y asi pude verlos", cuenta.
Su vida pendiente de un hilo se derrumbó hace unos días. Tras volver de una entrevista de trabajo en la principal empresa de telecomunicaciones en Ramala, fue detenida en el checkpoint. Estuvo cinco horas retenida por la Guardia Fronteriza israelí y después fue devuelta contra su voluntad a Gaza. "Me esposaron y me taparon los ojos. No me dieron ninguna explicación. Solo me dijeron que todo iría bien y que no tuviera miedo. Sin darme cuenta ya me encontraba en el puesto de Erez entre Gaza e Israel", relata.
Aunque ha vuelto a su familia, se siente triste. Como la mayoría de jóvenes, sueña con salir de Gaza. Israel afirma que estaba en situación ilegal desde el 2005 y por tanto fue detenida. Su caso está tratado en estos momentos en la arena judicial, tras la presentación de varios recursos.
"No se puede hablar del argumento de seguridad al detener a una universitaria de 21 años. No es ninguna amenaza para la seguridad. No se puede despreciar e ignorar de esta forma el principio universal de la educación", afirma Jack Curran, vicepresidente de Desarrollo de la Universidad de Belén que ha escrito una carta al Gobierno de Israel pidiendo 'compasión' e incluso ha intervenido en Radio Vaticano para denunciar lo que llama 'deportación injusta'.
La ONG israelí de derechos humanos Gisha-fundada en el 2005 para proteger el derecho de circulación de los palestinos se ha dirigido a los organismos de seguridad de su país para ayudar a Betty.
"Aún no entiendo la razón por la que se detiene a una estudiante de 21 años, mentir a su abogado y llevarla contra su voluntad en un jeep militar a Gaza", denuncia Sari Bashi, fundadora y directora de Gisha que añade: "El Estado de Israel ha reconocido su error por devolverla a Gaza pero no hace nada para corregirlo". "Israel puede verificar de forma exhaustiva cada uno de los estudiantes que a fin de cuentas solo quieren buscarse un futuro mejor fuera de Gaza", concluye.
Según esta ONG, con Betty ya son 839 los estudiantes en la bloqueada Gaza que no pueden salir pese a haber sido admitidos en alguna universidad cisjordana o extranjera. Solo en Belén esperan a 19 gacenses.
El hecho de no estar sola en esta lucha no sirve de mucho consuelo para Betty. Su sueño, a dos meses de cumplirse, se ha convertido en una pesadilla.
2009-11-05 06:20:03
0 Comentarios