Fuente: Martina Sabra, Revista Pueblos
Durante décadas, el compositor y cantautor libanés Marcel Khalife ha desempeñado un papel en la configuración de la cultura musical árabe. Su último concierto en Alemania se tituló Homenaje a Gaza. Cuando Marcel Khalife, el pianista Rami Khalife América y el contrabajista americano Marcos Helias pisaron el escenario de la Sala Beethoven en Bonn, recibieron una ovación con el público en pie. Sus seguidores o fans ondeaban en la primera fila de asientos una gran bandera libanesa. En la parte trasera, una bandera palestina colgaba desde el balcón.
Marcel Khalife llegó a Alemania con un mensaje político: “Lo que está sucediendo en Gaza es una continuación de la expulsión de 1948. Israel se creó porque los europeos querían librarse de su culpa por el asesinato masivo de los judíos. Pero, ¿qué tienen los palestinos que ver con esto? ¡Europa debe finalmente reconocer su deuda histórica con los palestinos!”
Canciones atemporales
Con el conflicto de Gaza en los titulares de todo el mundo, el músico decidió en el último minuto cambiar el enfoque de este largo concierto previsto en Alemania. En vez de presentar las composiciones más recientes, Khalife tocó sus canciones activistas de los años 1970 y 1980. “Para mí estas canciones son atemporales”, explica el artista. “Transmiten un mensaje humano que siempre es válido”.
Incluso después de 20 años, muchos fans siguen principalmente considerando a Khalife como un cantautor político. Sin embargo, canciones como “Rita y el fusil”, “Mi Madre” y “Pasaporte” (basada en el poema de Mahmoud Darwish) representan sólo un breve capítulo en la ejemplar carrera de este importante compositor, que abarca casi cuatro décadas.
Reactivando la música popular libanesa
Además de cantar acerca de Palestina y de la revolución, Khalife ha hecho importantes contribuciones a la música popular libanesa, ha escrito bandas sonoras de películas, y realizado desafiantes proyectos interculturales además de haber desempeñado un papel destacado en la configuración de la cultura musical árabe. Cuando te reúnes con Khalife, de 59 años de edad, no es inmediatamente evidente que sea uno de los artistas más grandes del mundo musical árabe. Irradia un sentimiento de compasión con su barba sonriente y del color de la sal y la pimienta, junto con sus grandes ojos marrones.
A pesar de que cuenta con la reputación de hacer esperar a los periodistas, se muestra abierto y relajado durante las entrevistas, y sorprendentemente paciente cuando los fotógrafos toman la enésima foto.
Marcel Khalife nació en 1950 en una familia maronita dedicada a la pesca en el pequeño pueblo cristianomusulmán de Amchit, en el norte de Beirut. Su madre reconoció el talento musical del niño a una edad temprana cuando éste convertía todas las ollas y sartenes de la casa en su propia orquesta de percusión. “Lamentablemente, no tuve el placer de vivir mucho tiempo con mi madre porque ella murió pronto”, dice Khalife, y puedes sentir que esta temprana pérdida provocó en él una impresión profunda.
“¡Todo en la vida es música!”
La impresionante belleza de las montañas libanesas y la costa, las múltiples tradiciones culturales y religiosas y, el entusiasmo por la vida de su pueblo conforman la base emocional para la creatividad artística de Khalife. Una fuente de inspiración artística para Khalife es el poeta palestino Mahmoud Darwish. “Estoy inspirado por sus poemas, las cosas que las personas han sufrido, las imágenes, la naturaleza, en resumen: todo lo que me rodea”, dice el artista. “Puedes estar en la carretera o en casa tabaleando sobre la mesa, escuchando el viento, una brisa, las olas… ¡Todo en la vida es música!”
Después de aprender a tocar el oud (un laúd árabe) cuando era joven, estudió en el Conservatorio Nacional de Música de Beirut, donde se graduó en 1971 y enseñó desde 1972 hasta 1975. Durante la guerra civil, el artista político mostraba simpatía con la izquierda libanesa y los palestinos.
Amor, liberación y revolución
En 1976 fundó la organización Al Mayadine Ensemble (que significa “campo de batalla” o “plaza de pueblo” en árabe) que cantaba canciones sobre el amor, la liberación y la revolución, no en el habitual estilo grandilocuente de los cantantes árabes clásicos, sino más bien con un nuevo y sencillo lenguaje que todos pudieran entender. Sus composiciones se basan en la música popular y las tradiciones musicales religiosas de Líbano. Las letras de Khalife derivan principalmente del poeta palestino Mahmoud Darwish, quien creció en Palestina y que había estado exiliado en Beirut desde 1972. Gracias a estas versiones musicales, los poemas de Mahmoud Darwish se hicieron famosos en todo el mundo árabe, y junto con ellos, el propio Marcel Khalife. “En esa época, yo era muy activo políticamente”, dice Khalife, “y así es como es: crees que con la música puedes cambiar el mundo. Pero en realidad no puedes cambiarte ni a ti mismo”.
Dejando el nicho de la política Además de Khalife, había otros cantautores influyentes en Líbano durante la década de 1980, como Qabur Ahmed y Khaled Al Hibr. En contraste con estos contemporáneos, sin embargo, Khalife no desapareció en el anonimato cuando la guerra civil terminó en 1990 y la Unión Soviética se derrumbó. Fue el único que logró dejar detrás de él el nicho de la política y obtener una gran audiencia, tanto en el mundo árabe como a nivel internacional.
Sin embargo, no todo lo que fue producido por Khalife entre los años 1980 y 1990 fue artísticamente convincente. Su grabación del poema “Ahmad Al-Arabi” de Darwish, que trata la matanza de 1976 palestinos en el campo de refugiados de Tal Al-Zaatar, fue declarado por muchos críticos como demasiado ostentoso y kitsch.
Pero Khalife ha sido ampliamente aclamado por sus obras instrumentales producidas desde los años 1990, por lo general con pequeños grupos, música de cámara y de vez en cuando con orquestas. Álbumes como “Jadal” y el recientemente publicado CD “Acariciar” (Muda’abaat en árabe, 2008) pueden ser aclamados como hitos en la música árabe moderna.
Palestina como un tema de vida
Por sus logros musicales y sus esfuerzos para mejorar la comprensión entre las naciones, Khalife ha recibido una serie de codiciados premios, entre ellos el de Artista por la Paz de la UNESCO y la adjudicación de la Medalla de los Logros Intelectuales por parte del Rey Mohammad VI de Marruecos. Por su álbum “Taqasim”, publicado en 2007, el músico recibió el gran premio de la prestigiosa academia francesa Charles Cros. Pero a pesar de esta riqueza de premios, Khalife no quiere dormirse en los laureles. Persigue incansablemente proyectos para un mejor entendimiento entre el Islam y Occidente. Su próxima parada es Washington, donde trabajará conjuntamente con el director de orquestra Lorin Maazel América para presentar próximamente un gran concierto árabe.
Posteriormente, Khalife está preparando un homenaje al poeta palestino Mahmoud Darwish, quien falleció el pasado mes de agosto de 2008 a la edad de 67 años. Donde quiera que le lleve su trayectoria artística, Palestina siempre seguirá siendo un tema en la vida de Marcel Khalife.
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Este artículo ha sido publicado originalmente en: www.alquds2009.org y reproducido en el nº 39 de la revista Pueblos, septiembre de 2009. Versión original en inglés.
Traducido para Pueblos por Mireia Gallardo Avellán.
2009-11-10 07:41:57
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