2009 · 01 · 13 • Público - España / Rebelión

"Gaza es un laboratorio de pruebas de nuevas armas"

Los médicos noruegos Erik Fosse y Mads Gilbert, que han pasado once días trabajando en un hospital de la franja de Gaza, acusan al Ejército de Israel de usar en sus ataques un explosivo de tipo experimental conocido como DIME, informa hoy el diario Aftenposten. El DIME (Explosivos de Metal Inerte Denso) es una mezcla de un material explosivo y otro químico como el tungsteno y cuyo radio de alcance es relativamente corto pero muy efectivo. Los dos médicos basan sus acusaciones en los cuerpos mutilados que han examinado durante su trabajo en el hospital de Al-Shifa y que, según ellos, muestran "claros indicios" de haber sido atacados con ese explosivo.

Dos médicos noruegos que han trabajado en el hospital de la franja denuncian que el Ejército israelí esté usando un explosivo de tipo experimental cuya efectividad destructiva es muy elevada

Los médicos noruegos Erik Fosse y Mads Gilbert, que han pasado once días trabajando en un hospital de la franja de Gaza, acusan al Ejército de Israel de usar en sus ataques un explosivo de tipo experimental conocido como DIME, informa hoy el diario Aftenposten.

El DIME (Explosivos de Metal Inerte Denso) es una mezcla de un material explosivo y otro químico como el tungsteno y cuyo radio de alcance es relativamente corto pero muy efectivo.

Los dos médicos basan sus acusaciones en los cuerpos mutilados que han examinado durante su trabajo en el hospital de Al-Shifa y que, según ellos, muestran "claros indicios" de haber sido atacados con ese explosivo.

"Hay una fuerte sospecha de que Gaza está siendo usada como laboratorio de pruebas para nuevas armas", señaló Gilbert.

«A dos metros parte el cuerpo por la mitad; a ocho metros siega las piernas, las abrasa»

«En el hospital Al-Shifa de Gaza no hemos visto quemaduras de fósforo ni heridos por bombas de racimo. Pero hemos visto víctimas de algo que tiene todas las trazas de ser un nuevo tipo de arma experimentado por los militares usamericanos, conocido como Explosivo de Metal Denso Inerte (DIME por su sigla en inglés) [1]», han declarado los médicos.

Son unas pequeñas bombas con envoltura de carbono y una aleación de tungsteno, cobalto y níquel o hierro cuyo enorme poder explosivo se disipa a 10 metros. «A dos metros parte el cuerpo por la mitad; a ocho metros siega las piernas, las abrasa como si las atravesaran miles de agujas. No hemos visto los cuerpos partidos, pero sí a muchos amputados. Los hubo parecidos en el sur de Líbano en 2006 y los vimos en Gaza aquel mismo año, durante la operación israelí Lluvia de verano. Los experimentos con ratas han demostrado que las partículas que permanecen en el cuerpo son cancerígenas» han explicado los médicos.

Un médico palestino entrevistado el domingo por Al Yazira relató su impotencia en estos casos: «No tienen ningún rastro visible de metal en el cuerpo, pero hay extrañas hemorragias internas. Una materia quema sus vasos y causa la muerte. No podemos hacer nada». Según el primer equipo de médicos árabes autorizado a entrar en el territorio ocupado, que llegó el viernes desde el sur al hospital de Jan Yunes, allí han ingresado «decenas» de casos de este tipo.

«¿Será esta guerra un laboratorio de fabricantes de muerte?»

Los médicos noruegos se han sentido en la obligación de informar sobre lo que han visto debido a la ausencia en Gaza de cualquier otro representante del «mundo occidental», ya sea médico o periodista. «¿Será esta guerra un laboratorio de fabricantes de muerte? ¿En pleno siglo XXI se puede encerrar a millón y medio de personas y hacer con ellas lo que se quiera, llamándolas terroristas?»

En el cuarto día de guerra llegaron al hospital de Al-Shifa, que ya conocían de antes y después del bloqueo. Allí encontraron un edificio y un equipamiento «en las últimas», a un personal exhausto y moribundos por doquier. El material que habían preparado había quedado retenido en el paso fronterizo de Erez.

«Cuando llegan a urgencias cincuenta heridos de golpe, el mejor hospital de Oslo apenas podría atenderles ―cuentan―. Aquí podían caer diez bombas por minuto. La destrucción de una mezquita cercana hizo añicos unos vidrios del hospital. Cuando suenan las alarmas el personal tiene que refugiarse en los pasillos. Su valentía es increíble. A lo mejor duermen dos o tres horas diarias. La mayoría de ellos tienen víctimas entre sus parientes, escuchan en la radio la lista de los lugares que acaban de ser atacados y a veces es donde vive su familia, pero tienen que quedarse trabajando… La mañana que salimos de allí, cuando entré en urgencias, pregunté cómo habían pasado la noche. Una enfermera sonrió. Luego prorrumpió en sollozos».

En este momento de su relato la voz del doctor Gilbert se quiebra. «Ya ve ―se repone y sonríe con calma― yo también…»

Primeros análisis

Fotos de cuerpos de palestinos con heridas causadas supuestamente por DIME han sido enviadas al Centro de daños por minas de Tromsø, al norte de Noruega, que en un primer análisis ha dado la razón a los médicos.

Gilbert y Fosse regresaron ayer por la tarde a Oslo procedentes de Gaza, adonde llegaron antes de Año Nuevo.

Ambos pusieron en duda los datos manejados por algunos medios occidentales y denunciaron que el objetivo prioritario de los ataques israelíes era la población civil, además de considerar esta invasión peor que la de 1982 en el Líbano, donde entonces ejercieron también como médicos.

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