2010 · 11 · 07 • Comité Español de la UNRWA

Los niños de Gaza trabajan para ayudar a sus familias

El bloqueo impuesto por Israel desde el año 2007 ha tenido una influencia muy negativa en la economía de los territorios ocupados, teniendo entre sus consecuencias que el número de niños obligados a trabajar se haya extendido en los territorios Palestinos, especialmente en Gaza.

De pie bajo el sol en una calle polvorienta, Ahmed Al-Massri parece mayor de 13 años. Al ver un coche aparcando en el barrio alto de la ciudad de Gaza, se apresura a ofrecerse para limpiar las ventanas. Una mujer palestina con buen aspecto asiente con la cabeza, entrega al niño unas monedas, y le pide a que se vaya a casa en lugar de "vagar por las calles". El muchacho guarda el dinero en el bolsillo, y le da las gracias a la señora, diciéndole que él sólo quiere "trabajar para ganarme la vida, no pedir limosna".

Al-Massri trabaja en una concurrida calle lejos del escenario del bloqueo, a diferencia de Samah Afana, una niña de 10 años de edad que afirma que las sanciones le han ayudado a encontrar nuevos lugares para trabajar. Cada mañana, Samah camina a la zona fronteriza para recoger gravilla antes de unirse a sus colegas en la escuela. "Sé que es poco dinero", reconoce Samah, refiriéndose a los dos shekels (cerca de medio dólar de EE.UU.) que gana por saco de grava que recoge. "Mi padre no puede permitirse comprar nadani a mis hermanos ni a mí en la escuela". Le lleva casi una hora llenar un cubo con arena y grava cada mañana, pero se muestra satisfecha con lo que consigue: "dos shekels merecen la pena". Samah y decenas de otros trabajadores, sobre todo jóvenes, excavan en busca de grava en los antiguos asentamientos judíos que Israel evacuó en 2005.

Por lo general, los niños y niñas venden los materiales a los contratistas de construcción o a la población local que quiere arreglar sus casas. Miles de casas fueron dañadas parcialmente durante el asalto de Israel sobre la franja en diciembre de 2008.

En el extremo sur de la franja de Gaza, especialmente en la ciudad de Rafah, los niños pueden encontrar trabajo aunque ahí no haya habido asentamientos y la ciudad no tenga frontera con Israel. Al menos diez niños de diferentes edades hacen cola, esperando su turno para entrar en los túneles subterráneos a fin descargar las mercancías de contrabando desde Egipto o para ofrecer ayudar a los empleados de los túneles. Samir al-Shaer, de 17 años, cuyo padre fue asesinado durante la guerra en Gaza, carga con la responsabilidad de cubrir las necesidades de su madre enferma y de sus hermanos menores. "Soñaba con ser médico algún día, ¿cómo iba a imaginar que tendría que dejar la escuela y mantener a mi familia tan temprano", explica Shaer con tristeza.

La Ley de Trabajo Palestina prohíbe la mano de obra de niños menores de 15 años y aboga por el mantenimiento de los derechos de los jóvenes. Sin embargo, la pobreza, el asedio, las tradiciones y la división política hacen que esta ley no se cumpla. Antes de la erupción de la Intifada Palestina en el año 2000, había 30.000 niños que trabajaban. Hoy en día, la cifra asciende a 50.000, según un sondeo reciente realizado por la Oficina Palestina de Estadística.

En diferentes zonas de Gaza han tenido lugar recientemente varios talleres para discutir sobre este fenómeno. Los participantes admitieron por unanimidad que no existe una solución mágica para el problema, y pidieron a las autoridades palestinas que cooperen con las organizaciones no gubernamentales en la franja, alertando del consecuente analfabetismo y de la debilidad de las generaciones palestinas futuras.

Comité Español de la UNRWA