2011 · 01 · 14 • Solange Márquez Espinoza, El Universal.mx

El muro de separación... paradoja de modernidad.

Poco se escucha o se lee sobre el muro del nuevo milenio, el de la democracia, la libertad y la modernidad. El muro de la ignominia, de la humillación y del desconsuelo... La ultima forma de acabar con el poco ánimo que aun le queda al pueblo palestino.

Históricamente los muros han tenido distintos objetivos, pero todos coinciden en la necesidad de separar, dividir.

Existió en Alemania como forma de castigo, contención y dominación por resultar vencidos en la guerra. Lo hizo Menem en algún encuentro internacional de jefes de Estado para ocultar a los ojos del mundo la pobreza del pueblo argentino. Existe entre México y nuestro vecino del norte para impedirnos el paso a su territorio. Lo construye Grecia ahora para separarse de Turquía y evitar la migración ilegal; y también ahora lo construye Israel sobre territorio palestino.

El muro mide ocho metros de alto por dos de ancho, a su lado en el territorio palestino corre un foso de cuatro metros de profundidad y en el territorio israelí hay una carretera con soldados israelíes a cada pocos metros. Su longitud será de mas de 700 kilómetros, y su construcción ha costado más de un millón de dólares por cada kilómetro.

Atravesará el territorio completo, no solamente el territorio israelí, gracias a las nuevas tecnologías cada centímetro estará rigurosamente vigilado por cámaras de seguridad y ocupará en realidad, más espacio del territorio palestino, robando por lo menos 10% de Cisjordania. Asimismo, el muro que se construye para separar la franja de Gaza de la frontera egipcia se extiende a lo largo de una decena de kilómetros e incluye una red de canales de hasta 35 metros de profundidad cuyo objetivo es inundar con agua de mar los túneles que pudieran pasar por debajo de la frontera.

Vallas electrificadas, alambre de espino, focos de alto poder, sensores de última generación, fosos, trincheras, torreones de vigilancia, perros adiestrados y toneladas de concreto cercan cada vez màs el territorio palestino y también el que no lo es y que seguramente pasará a formar parte del “nuevo” territorio israelí. Lo mejor de la tecnología más avanzada puesto al servicio del afán de someter y desaparecer a un pueblo.

Si antes era poca, ahora es prácticamente nula la viabilidad de un “futuro Estado Palestino”, un estado cortado en cuatro pedazos, sin soberanía, sin movilidad y sin capacidad política y económica. Rodeados por doquier, obligados a permanecer y sin oportunidades de salir o entrar siquiera a su propio lugar de residencia, los palestinos se están quedando solos, divididos y lo que es peor aún, están siendo masacrados.

El muro se ha venido construyendo sobre cientos de habitantes palestinos, sobre los escombros de sus casas dejándolos en una miseria peor que aquella en la que ya vivían. El mundo entero calla, los jefes de Estado del mundo entero permanecen en silencio y los que hablan dejan todo en el discurso reprobatorio sin que haya ninguna acción clara para detener la barbarie.

Hace un par de días un tribunal militar israelí endureció la pena de cárcel contra Abdullah Abu-Rahma, un activista palestino, enviado a prisión por organizar protestas contra la construcción del muro. Aún antes que eso, Jawaher Abu Rahme, de 35 años murió en otra protesta organizada contra el muro por inhalación de gases lacrimógenos.

El muro pretende dejar aislada la franja de Gaza y convertirla, según las palabras del presidente francés Nicolas Sarkozy, en «la prisión más grande del mundo».

A pesar de la violencia y las protestas civiles internacionales, Israel continúa incrementando los asentamientos judíos en territorios palestinos, la ocupación es una realidad. El muro violenta la soberanía del pueblo palestino, y los derechos humanos de los palestinos ¿por qué el moderno mundo en el que vivimos, ese que “pelea” cotidianamente por las libertades de muchos pueblos, esos gobiernos y naciones, no hacen algo por detener lo que sucede en Palestina.

El pueblo palestino es un pueblo doblemente oprimido, por un lado la ocupación y por el otro un “gobierno” ineficiente y corrupto, que se vende y que firma “acuerdos” que en nada convienen a su gente.

En muchos puntos, la gente puede ver sus tierras, pero ya no puede tener acceso a ellas, los niños ya no pueden ir al escuela porque ahora está del otro lado del muro, miles de palestinos serán extranjeros en su propia tierra. Diversos complejos industriales están siendo planeados, para que ciudadanos palestinos tengan trabajos en las fábricas que ahí se construirán, con un sueldo 300% menor al sueldo mínimo en Israel; la construcción del muro ha agravado, de suyo, la difícil situación económica del pueblo palestino, inflación, desempleo, la pobreza y la marginación, es un camino trazado al subdesarrollo.

El mismo horror de la guerra, peor sufrimiento que la ocupación: se separan las familias, se rompen los caminos y se destrozan corazones. Y con todo esto aún hay quienes se atreven a hablar de democracia, libertad, modernidad y a llamar a este.. el Muro de la Paz.

El muro no debe considerarse solamente una afrenta a la población palestina, sino a la humanidad completa. Su construcción debe preocuparnos a todos porque este es un muro de humillación... el muro de la ignominia.

Solange Márquez Espinoza, El Universal.mx