2005 · 04 · 04 • Departamento de Prensa

9 de Abril: La Masacre de Der Yasin. Esta es la Historia de Der Yasin:

Irgun, Haganáh y Stern, participaron el 9 de abril de 1948, en una de las muchas masacres practicadas contra el desarmado pueblo palestino.

Terrorismo sionista

Grupos armados sionistas y judíos optaron por el terrorismo, para obligar al pueblo palestino a abandonar sus casas. Irgun, Haganáh y Stern, participaron el 9 de abril de 1948, en una de las muchas masacres practicadas contra el desarmado pueblo palestino, bajo el mando de Menahem Beguen ( mas tarde primer ministro de Israel y líder de la oposición en el parlamento), se procedió a masacrar un pequeño pueblo llamado Der Yasin cerca de Jerusalén, el numero de muertos según el principal delegado de la cruz roja Jack Rinier, que pudo llegar hasta el lugar de la masacre es de 300 personas, y añadió ? se ha matado sin ninguna justificación ni provocación a hombres, mujeres, ancianos y niños recién nacidos de una forma monstruosa, utilizando granadas y cuchillos por fuerzas judías del Irgun que estaban totalmente controladas por sus mandos superiores.

El objetivo de la matanza de Der Yasin era, aterrorizar a la población civil desarmada, y así empujarlos a abandonar sus casas y tierras, para su posterior anexión al futuro estado Judío.

El plan tuvo éxito y escaparon con vida quienes pudieron. Antes del 15 de mayo de 1948, mientras aun mandaba el gobierno británico sobre la totalidad de Palestina, las fuerzas judías pudieron ocupar varias ciudades, que según el plan de partición 181 párrafo 2, correspondían a los árabes palestinos, como Yafa, Haifa y un gran numero de pueblos, a raíz de ello se produjo un éxodo de 700.000 palestinos.

En un intento desesperado de los países árabes de parar este éxodo de palestinos, mandaron sus ejércitos el 15 de mayo de 1948 a Palestina. El 15 de julio de 1948 impuso la ONU una tregua definitiva entre Israel y los Árabes, y así el estado judío pudo anexionar mas terreno de lo que le correspondía por la resolución de partición ?181?.

La masacre de Der Yasin.

En la noche del 9 de abril de 1948, se cercó el pueblo de Der Yasin por las fuerzas del Irgun, bajo el mando de Menahim Beguen, atacaron el pueblo, de mas de 700 habitantes y asesinaron a 254, la mayoría ancianos, mujeres, niños e hirieron a 300. Dejaron los cadáveres a la intemperie en el pueblo y se llevaron de botín mas de 150 mujeres y niños prisioneros a la parte judía de Jerusalén.

La Haganá junto a la agencia Judía que repudiaron estos actos unos días después al ser descubiertos por la cruz roja, trataron de impedir a esta ultima llegar al lugar de los acontecimientos para esclarecer los hechos, tres días después del ataque se permitió al Sr. Jack Rinier( representante oficial de la cruz roja en aquel entonces en Jerusalén) visitar el pueblo, que aun estaba rodeado por el ejercito sionista.

Informe de Jack Rinier, Representante oficial del comité de la cruz roja internacional.

Sábado, día 10 de abril después del mediodía, recibí una llamada telefónica de los árabes pidiendo socorro, precisaban de mi presencia de forma inmediata en Der Yasin diciendo que se estaba cometiendo una carnicería total contra el pueblo.

Se me informo mas tarde de que unos extremistas de la banda Irgun, eran los autores de esta acción. La Agencia Judía y la Haganá dijeron, que ellos no sabían nada sobre la cuestión, y que por otra parte, era casi imposible franquear la zona donde estaban las fuerzas del Irgun. Me pidieron que no participara en esta cuestión, ya que corría gran peligro si me desplazaba hasta la zona. No solo rechazaban ayudarme, es mas, ellos no se hacían responsables, de lo que seguramente me podía ocurrir. Yo respondí que me iba de todos modos, esta nefasta agencia ejerce su poder sobre todos sectores que están bajo control judío, y debería de responsabilizarse de mi seguridad mientras hago mi trabajo en dichos sectores.

En realidad no sabía que hacer, sin el apoyo de los judíos es prácticamente imposible llegar hasta ese pueblo. Después de pensarlo mucho me acordé de una enfermera judía que trabajaba en un hospital, y que me había pedido con anterioridad, que la llevara allí, me había dado su teléfono, y me había dicho que la podía llamar si era necesario, así que la llamé, ya a ultima hora de la tarde, y le conté lo que pasaba. Acordamos quedar en un sitio al día siguiente a las siete de la mañana donde me esperaría una persona, y que yo acudiría en mi coche particular.

Al día siguiente y exactamente a la hora acordada, apareció un individuo con ropa civil, pero llevaba una pistola, se introdujo en mi coche de un salto y me pidió que condujera sin parar, hablamos y aceptó indicarme el camino de Der Yasin, pero me comunicó, que el no podía hacer mas, y me dejó solo. Salí a las afueras de Jerusalén, dejé la carretera principal junto al ultimo puesto militar, y seguí por un camino que cruzaba, al poco tiempo se me ordenó parar por dos soldados armados.

Comprendí de ellos que tenía que apearme para ser cacheado, después, uno de ellos me ha hecho comprender que soy su prisionero, pero el otro me cogió de la mano, no sabia ni ingles ni francés, pero en alemán pudimos entendernos, me contó que era feliz por ver a uno de la cruz roja por aquí, que el era prisionero en Alemania, y que le debe la vida a la delegación de la cruz roja que intervino para salvarle , me dijo que para el, yo era mas que un hermano, que haría todo lo que yo le pidiera. Vamos a Der Yasin entonces, le dije.

Llegamos a una distancia de 500 metros del pueblo, y tuvimos que esperar un largo tiempo para obtener un permiso de entrada, cada vez que se intentaba cruzar hacía el lado judío se exponía uno al fuego de los árabes y los del Irgun tampoco querían facilitar las cosas, finalmente se me acercó un hombre del Irgun, tenia una mirada fría, muy dura y extraña. Le dije que estaba en un acto humanitario, que no pretendía hacer una investigación, solo quería ayudar a los heridos y contar los muertos, les expliqué que los judíos firmaron los convenios de Ginebra, así que estoy en una misión oficial. Esta frase ultima le enfureció, me dijo que aquí solo mandaba el Irgun y nadie mas, ni siquiera la Agencia Judía. El hombre que me guió al escuchar el alboroto intervino....... después, me dijo el oficial que podía hacer lo creyera conveniente, pero bajo mi propia responsabilidad. Me contó la historia de ese desgraciado pueblo, según él lo habitaban 400 árabes, vivían siempre desarmados, convivían bien con los judíos que les rodeaban ?siempre según ese oficial?. Pero llegaron los del Irgun hace 24 horas y ordenaron con la megafonía a todos los habitantes evacuar el pueblo y rendirse, 15 minutos después del escueto aviso, algunas personas salieron y fueron tomados como prisioneros, acto seguido, empezaron a disparar hacia las líneas árabes, el resto que no obedeció las ordenes se enfrentó a su suerte. Pero no hay que exagerar solo hay algunos muertos, que nada mas terminemos de las operaciones de limpieza del pueblo los vamos a enterrar.

Esta historia del oficial me ha causado escalofríos, decidí volver a Jerusalén para buscar un camión o una ambulancia, lo hice y llegue con mi pequeña caravana, entonces de la parte árabe ya no se disparaba. Vi a fuerzas judías con uniformes iguales todos, entre ellos pequeños, adolescentes, hombres y mujeres, armados con muchas pistolas, ametralladoras, bombas y grandes cuchillos. Vi a una pequeña muchacha con ojos muy criminales, vi su arma goteando sangre, y llevaba el cuchillo como si de una medalla se tratara. Ese era el equipo de limpieza, que seguramente ha llevado a cabo la tarea de una manera muy satisfactoria.

Intenté entrar en uno de los edificios, me rodeaban 10 soldados, dirigían sus armas hacía mi, el oficial me prohibió entrar en aquel sitio, dijo que ellos se encargaran de sacar los cadáveres hasta donde estoy, me puse nervioso y expresé a esos criminales lo mal que me sentía a raíz de su comportamiento, que no aguantaba mas y empecé a empujarlos, finalmente pude entrar.

La primera habitación estaba a oscuras desordenada y no había nadie, en la segunda encontré entre mantas y muebles destrozados cadáveres fríos, se les había ametrallado después de tirar alguna que otra granada, y finalmente se les apagó el resto de vida a base de cuchillo.

Lo mismo ocurría en la siguiente, pero cuando me dispuse a salir, pude oír algo como un quejido, empecé a buscar en todas partes y tropecé con un pie pequeño que aun estaba caliente, era una niña de 10 años, estaba herida de gravedad por una granada, pero aun vivía, quise llevármela conmigo pero el oficial es interpuso y cerró la puerta de salida, le empujé y con la ayuda del soldado, que estuvo prisionero en Alemania salí con mi trofeo.

Los coches ambulancia partieron totalmente cargados y con orden de vuelta al lugar. Animado por el hecho de que no se atrevían a atacarme directamente, decidí que había que continuar.

Di ordenes para cargar unos camiones con los cadáveres que había encontrado, luego seguí entre las demás casas, y en cada una se repetía aquella terrible escena. Solo encontré dos personas vivas, dos mujeres, una de ellas una anciana que se escondió durante las 24 horas pasadas sin un solo movimiento.

Se encontraban 400 personan en el pueblo, 50 se escaparon de la carnicería, tres supervivieron a la carnicería, el resto fue degollado y tiroteado según ordenes de los jefes de la milicia, de la cual hay que resaltar su disciplina a la hora de acatar ordenes.

Volví a Jerusalén, me enzarce con los de la agencia judía por no poder controlar según ellos a 150 mujeres y hombres responsables de la matanza.

Fui a ver a los árabes, no conté nada de lo que vi, pero les dije, que después de una visita relámpago al lugar pude constatar que había algunos muertos, me limité a preguntarles como podía enterrarlos y donde. Me pidieron que fuese en un lugar que se pudiese distinguir fácilmente, así lo prometí. Pero al volver a Der Yasin, los del Irgun estaban de muy mala uva, intentaron impedir que me acercara al lugar y entendí rápidamente el porque, después de ver cuantos muertos había y el estado lamentable de los cadáveres, que estaban ya fuera de las casas tendidos sobre las aceras de la calle principal. Pedí con determinación ser yo el que los enterrase, después de una discusión, empezaron a cavar una gran fosa en un pequeño jardín, era imposible verificar la identidad de los muertos, no llevaban palpes, pero les describí con todo los detalles ,estimando las edades.

Dos días después, se esfumaron los del Irgun del lugar, fueron reemplazados por el Haganá, y descubrimos varios lugares donde se acumuló sin ningún respeto otros cadáveres al aire libre.

Dos hombres con portes respetables aparecieron en mi despacho, era el líder del Irgun y su ayudante, llevaban un texto que querían que yo se lo firmase, rezaba que había conseguido de ellos todo tipo de ayuda para hacer mi tarea, y finalmente que yo les agradecía su colaboración conmigo.........

No dudé en discutirles lo que me pedían, y me dijeron que si me importaba algo mi vida, tenia que firmar el texto de inmediato.

Ya que el texto mencionado no era nada de la verdad Rinier rechazó firmarlo, unos días mas tarde en Tel Aviv, los mismos hombres se le acercaron y le pidieron ayuda de la cruz roja para los hombres del Irgun.

Testigos Oculares.

El ex oficial de la Haganá, coronel Mier Bail, después de su jubilación del ejercito israelí en 1972, hizo publico un comunicado sobre Der Yasin, y se publicó en Yedeot Aharanot (4 de abril de 1972).

Terminada la batalla con cuatro muertos del Irgun y algunos heridos... se detuvo el combate después del medio día, y se hizo el alto el fuego. A pesar de la calma, el pueblo no se había rendido aun, los hombres del Irgun salieron de sus escondites y empezaron con la operación de limpieza en las casas. Mataron a todos los que vieron, incluso las mujeres y niños, y nadie intentó parar la matanza... supliqué al comandante en jefe que ordenara el alto el fuego, pero fue inútil. Mientras tanto vi como llevaban a unos 25 árabes como prisioneros en un camión. Al final de su viaje, se les llevo a una cantera entre Der Yasin y Yefaat Shul, y se les mató a sangre fría... los jefes prohibieron que sus hombres ayudasen a enterrar los muerto árabes. Esta misión no agradable fue llevada a cabo por dos unidades traídas de Jerusalén.

Zseifi Ankory, que era el jefe de la unidad del Haganá que reemplazo los del Irgun, presentó este informe que fue publicado el 9 de abril de 1982 en el periódico israelí Davar.

? Entré a 6-7 casas. Vi aparatos genitales arrancados, vientres de mujeres abiertos y machacados. A juzgar por las señales sobre los cadáveres, fueron matados directamente.

Dov Joseph, gobernante de la sección israelí de Jerusalén y ministro de justicia después, declaró que la masacre de Der Yasin era ? intencionada, y no justificada?

Arnold Tuinby, describió la matanza: ? que era semejante a los crimines nazis?.

Menahim Beguen dijo ? no solo es justificable, no era posible el nacimiento del estado de Israel, sin la victoria en Der Yasin?.

Sin ningún pudor ni vergüenza de sus obras, y haciendo caso omiso a la recriminación internacional del acto, las fuerzas sionistas, usando megafonía, se paseaban por las ciudades palestinas anunciado que el camino a Jericó esta abierto ? para que abandonasen su tierra?, y a los habitantes de Jerusalén les invitaban a salir de ella antes de encontrar la misma suerte y fueran muertos como los de Der Yasin.

Departamento de Prensa