2011 · 02 · 03 • Javier Nart, Intereconomía.com

Imposible Palestina

Palestina no sólo es una cuestión de Justicia, sino de una necesaria estabilidad, sobre todo para Europa. Un objetivo imposible sin la reposición de una mínima Palestina viable.

Palestina no sólo es un mínimo territorio ocupado y colonizado con impune éxito por un Estado que se reclama democrático, sino el ejemplo en carne viva del desprecio, del cinismo extremo de la Comunidad Internacional… que contradictoriamente invoca la misma legalidad que ignora. Hasta los máximos responsables militares norteamericanos, los generales Petreus y MacChristal, advierten que la razón del descrédito, de la extrema dificultad de mantener una política en Medio Oriente más allá de la fuerza reside en la total alineación de Estados Unidos detrás de Israel… contra Palestina (esto es contra los árabes y contra el islam).

Palestina no sólo es una cuestión de Justicia, sino de una necesaria estabilidad, sobre todo para Europa. Un objetivo imposible sin la reposición de una mínima Palestina viable.

Ahora WikiLeaks acaba de mostrar en toda su desnudez la bochornosa realidad de la llamada Hoja de Ruta: la corrupta y desacreditada Autoridad Nacional Palestina estaba dispuesta a aceptar en la mesa de negociaciones la anexión a Israel del colonizado Jerusalén este, la mitad de la ciudad vieja (incluido el barrio armenio), la neutralización de los santos lugares (la Mezquita de Al Aksa, el segundo lugar más santo del islam), a renunciar al retorno de los expulsados, admitía las colonias judías más importantes enclavadas en Cisjordania (bajo las que se hallan los fundamentales acuíferos), y todo a cambio de unos mínimos intercambios territoriales… habitados por “indeseables” árabes israelíes.

Pero Israel contestó con un no rotundo. Porque su objetivo es ir devorando metro a metro, día a día, las tierras palestinas con la complicidad activa norteamericana y la pasividad europea. Hasta el día en que el Medio Oriente estalle, no en una imposible guerra, sino en un conflicto social que se extienda a la propia Europa. Revolución allá, terrorismo acá.

Y entonces saldrán voces tan sabias como hipócritas para denunciarlo.

Javier Nart, Intereconomía.com