2011 · 04 · 08 • Rafeef Ziadah, Revista Pueblos

Palestina y el Boicot Cultural

Israel utiliza métodos muy variados para intentar destruir la vida cultural palestina: violencia directa, censura directa, censura sutil y también boicots. El ataque al arte palestino en todas sus ramas va desde la cancelación de exposiciones a la prohibición de actuar a artistas palestinos, pasando por avisar a las instituciones de que no patrocinen u organicen ciertos eventos.

Desde su origen, Israel se ha tomado muchas molestias en destruir toda manifestación de la cultura palestina y se ha centrado principalmente en los palestinos que hacen de la producción cultural su vía de resistencia. Edward Said explicó que “la cultura es una manera de luchar contra la extinción y el olvido”. Es muy típico que las potencias colonialistas definan a los colonizados como seres primitivos, anticuados e incultos.

Resistencia cultural, conciencia y existencia

En 2002, en una de las invasiones de la ciudad cisjordana de Ramallah, Israel arrasó el Centro Cultural Sakakini. Entre las cosas que destruyeron había unos manuscritos de Mahmoud Darwish, quien declaró ante William Dalrymle, del UK Guardian, lo siguiente: “Los israelíes querían dejarnos claro que nadie y nada es inmune, incluida nuestra cultura. Me tomé la advertencia de manera personal. Sé que son fuertes, y que pueden invadir y matar a cualquiera. Pero no pueden romper u ocupar mis palabras. Eso es lo único que no pueden hacer. Mi poesía es el único medio que tengo para resistir ante ellos”.

La producción cultural palestina ha de ser vista como un acto por el que se reafirma la identidad y la existencia. Cuando Palestina pidió el boicot a Israel [1] hasta que éste respetara la legislación internacional, fueron muchos los que en todo el mundo protestaron contra “la censura del arte”. Los que se oponían al boicot cultural a Israel declaraban que el arte debe ser separado de la política.

Este argumento fue rebatido por Omar Barghouti, un coreógrafo palestino. Esta supuesta separación no ha ofrecido ninguna protección contra la persecución política y la censura a los artistas y al arte palestino. No hemos oído quejarse a esos opositores al boicot israelí de la realidad a la que se enfrentan los artistas palestinos, que están sometidos a un boicot de facto, tanto en Gaza y Cisjordania como en la diáspora, unas veces a través de la censura directa por parte la ocupación militar, y otras a través de una censura sutil bajo la excusa de la necesidad de equilibrio.

Censura sutil y censura “por equilibrio”

A pesar de que los artistas palestinos están reconocidos en el mundo árabe, sus oportunidad de exhibirse están continuamente restringidas por Israel. Los palestinos de Cisjordania viven bajo la constante amenaza de que sus exposiciones sean saqueadas y sus galerías destruidas. Ni siquiera pueden desplazarse de una zona a otra debido a la compleja red de puestos de control israelíes, sus asentamientos y el muro del apartheid. La censura del arte palestino no se limita a los territorios ocupados o a Israel, sino que se extiende también a Occidente, sólo que de una manera más sutil.

Esta censura se basa en el concepto elusivo de “equilibrio”. La idea es que toda voz palestina ha de ser equilibrada por una voz israelí. Así, como poeta palestino, sólo puedo escribir poesía si se presenta una visión opuesta que lo equilibre. De hecho, después de un recital en un instituto en Toronto, la Dirección Escolar del Distrito de Toronto estableció una política por la cual los artistas deberían ser vetados de antemano para eliminar contenidos políticos. No he vuelto a recitar desde entonces. Las polémicas líneas eran de la pieza “Quiero escribir un poema”:

Quiero escribir un poema-triste como la sonrisa de mi abuelo cuando le quitaron su tierra.

Esto hizo sentir incómodo a un estudiante, a pesar de que cada palabra es cierta: a mi abuelo le quitaron sus tierras y se convirtió en un refugiado. Pero, incluso siendo cierto, fue censurado por ser “desequilibrado”.

El “equilibrio” es pues la principal excusa para silenciar a las y los palestinos. Pero el “equilibrio” no puede aplicarse a obras teatrales, charlas o exposiciones, pues por su naturaleza se corresponde con una perspectiva específica. La exigencia de que un evento refleje todo el espectro de ideologías relativo a una materia concreta es absurda.

Boicot cultural

Israel ha utilizado muchos medios para intentar destruir la vida cultural palestina: violencia directa, censura directa, censura sutil, y también boicots. Todo esto implica la existencia de un boicot de facto contra los artistas palestinos. Este cerco que se les ha impuesto ha de romperse.

Romper el cerco significa que Israel tiene que cambiar, y no lo hará sin presión. Por eso muchos artistas palestinos han llamado a los trabajadores culturales y artistas del resto del mundo a boicotear a las instituciones del gobierno israelí. El boicot cultural es otro medio para resistir ante el apartheid, tal y como lo fue en Sudáfrica, y está siendo apoyado por las principales figuras culturales de todo el mundo.

El boicot cultural fue inmediatamente criticado por ser considerado un ataque contra la libertad de expresión. Pero la alternativa es la complicidad en el uso de la cultura que potencia el apartheid, así como en la privación de la libertad de expresión para las y los palestinos.

Tal y como la lucha anti-apartheid benefició a las y los sudafricanos, incluidas las personas blancas, la lucha contra el apartheid israelí beneficiará también a la población israelí. Steven Biko, un de los líderes del Movimiento de Conciencia Negra de Sudáfrica, dijo: “Con el tiempo, estaremos en posición de otorgar a Sudáfrica el mayor regalo: un rostro más humano.” Con el boicot cultural a Israel, esperamos pues otorgar una cara más humana a una sociedad que ha sido capaz de bombardear en Gaza a civiles que no tenían forma de huir de la zona de guerra.

Terminaré con una cita de Mahmoud Darwish. En ella, el poeta responde a la acusación de que la poesía palestina es demasiado política: “Para nosotros, el túnel es tan oscuro que ni siquiera se puede ver la luz al final. En otra situación, dejaría de escribir poesía sobre Palestina. No puedo seguir escribiendo sobre la pérdida y la ocupación eternamente. Siento que me priva de mi libertad como poeta. ¿Estoy obligado a expresar mi amor por mi país cada día? Se ha de vivir por el amor, por la libertad. El propio tema de la ocupación es una carga. Yo quiero, como poeta y como ser humano, liberarme de Palestina. Pero no puedo. Cuando mi país sea libre, también lo seré yo. Cuando eso suceda, todos los artistas palestinos podrán escribir sobre el amor, la esperanza y todas las cosas del mundo. Pero hasta entonces, está claro cuál es nuestro deber. No tenemos elección.”

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Rafeef Ziadah es artista palestina. Autores corporativos: Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África (traductora) Palestinian BDS National Committee (canal). Autores personales: Ziadah, Rafeef (Autor/a) Agueda Carrillo de Albornoz, Begoña (Traductor/a) Anzola Román, Paula (Traductor/a). Publicado en www.gloobal.net.

Este artículo ha sido publicado en el dossier especial del nº 45 de la Revista Pueblos, enero de 2011.

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“Nosotros, los abajo firmantes artistas y cineastas palestinos, hacemos un llamamiento a todos los artistas y cineastas de buena conciencia de todo el mundo para que cancelen toda exposición y manifestación cultural que esté programada en Israel, a que se movilicen inmediatamente y no permitan que continúe la ofensiva israelí de autocomplacencia racial. Al igual que en el boicot de las instituciones artísticas de Sudáfrica durante el apartheid, los trabajadores culturales deben alzar su voz en contra de los crímenes de guerra y las atrocidades de Israel.

Pedimos también a la comunidad internacional que se una a nosotros en el boicot contra los festivales de cine israelíes, y los acontecimientos públicos apoyados por el gobierno israelí, así como a poner fin a toda colaboración con todas aquellas instituciones culturales y artísticas que hasta la fecha se han negado a posicionarse en contra de la Ocupación, que es la raíz de este conflicto colonial.

Os pedimos que os posicionéis y que digáis al pueblo israelí que rompa su silencio, que abandone su apatía y que se enfrente a su responsabilidad en la destrucción y los asesinatos que está cometiendo su gobierno electo. Para los libaneses y los palestinos que están aterrorizados por las bombas y misiles del Ejército israelí, el silencio, la apatía y la falta de acción del pueblo de Israel se ve como complicidad con los crímenes de guerra,; y los artistas, académicos e intelectuales que continúan sirviendo al Ejército israelí como implicados directamente en esos crímenes.

Os pedimos que deis paso a la acción, reemplazando las palabras, que se olvidan con la misma facilidad con la que se dicen. Os pedimos que hagáis oír vuestras voces, exigiendo el final de este derramamiento de sangre, y de esta opresión, que han durado demasiado tiempo.”

Extracto de una carta de 2006 de artistas palestinos.

Notas

[1] “Call for academic and cultural boicott of Israel”. Puede consultarse en: http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=869

Rafeef Ziadah, Revista Pueblos