2011 · 08 · 03 • Nikki Hodgson y Mikaela Levin, Centro de Información Alternativa

Hanin Zoabi: 'En la Knesset existe un racismo irracional'

Desde que fue sancionada por su participación en la primera Flotilla de la Libertad, Hanin Zoabi pasa la mayor parte de su día dentro de su oficina en el Knesset. Desde el pasado lunes 18, Zoabi no puede participar en los debates del pleno ni hablar en los comités parlamentarios.

Desde que fue sancionada por su participación en la primera Flotilla de la Libertad, Hanin Zoabi pasa la mayor parte de su día dentro de su oficina en el Knesset. Su escritorio está tapado de papeles; en un costado, la mesita de café está llena de jarritos de té y algunos dulces; en un rincón, frente a su escritorio, la televisión está transmitiendo en vivo el debate en el recinto del Knesset. Desde el pasado lunes 18, Zoabi no puede participar en los debates del pleno ni hablar en los comités parlamentarios hasta el cierre de las sesiones del año parlamentario, a fin de julio. "Simplemente no puedo votar", explica la política árabe israelí con una sonrisa que desnuda su resignación. A lo largo de toda la entrevista con AIC, no sacará sus ojos de la pantalla ni por un minuto. No quiere perder la oportunidad de ejercer su último derecho como legisladora democráticamente elegida: expresar su voto en minoría.

- ¿Cree que todavía puede promover cambios desde el Knesset?

- Promover cambios...mmmm ¡sí! (se ríe). Definitivamente. La Flotilla demostró cuán crucial resulta nuestra presencia en el Knesset. Es irónico. El hecho de que nos restringen nuestros movimientos e incitan en nuestra contra es una prueba de que en realidad estamos desafiando sus políticas. Porque si no estuviéramos desafiando sus políticas, si no estuviéramos marcando alguna diferencia, si nuestra existencia como Balad (su Partido) les fuera indiferente, podrían simplemente marginarnos, dejarnos hacer lo que queramos. El hecho de que sean tan racistas con nosotros, el hecho de que hagan lo indecible por incitar en nuestra contra es prueba de que los molestamos; no les estamos haciendo la vida fácil.

Zoabi se niega a ceder ante el pesimismo. Hace ya más de un año que ganó fama mundial con su participación en la Flotilla de la Libertad a bordo del Mavi Marmara, el barco turco donde murieron nueve activistas luego de ser atacados por una fuerza de elite israelí. Desde entonces, se ha acostumbrado a recibir insultos y agresiones por parte de sus colegas, tanto de la derecha como del centro. Como ella dice, "cuando se trata de los derechos de los palestinos en Israel, no hay diferencia entre oposición y coalición". "Cuando podía participar en los comités, cada vez que yo tenía la palabra, alguien decía: si vos estás en la Flotilla, así que andá a la Flotilla, andá a Gaza. Hablaba sobre jardines de infantes y niños, y ellos decían: si podés ir a Gaza, andá a Gaza. Hablaba de confiscación de tierras y ellos decían: sí, pero es mejor ir a Gaza", recordó riendo, despreocupada.

Un mes después de que la primera Flotilla fue atacada y sus pasajeros detenidos, recibió la primera sanción de parte de sus colegas. La despojaron de tres de sus privilegios parlamentarios: su pasaporte diplomático, los fondos para asesoramiento legal y el derecho a visitar países con los cuales Israel no mantiene relaciones diplomáticas. "Es simplemente odio. En este Knesset existe un racismo irracional. Quizás en el Knesset anterior existía un racismo más racional, un racismo más sofisticado; pero ahora es muy básico, muy directo", explicó.

Este "racismo irracional" es parte del nuevo consenso que impera en Israel, agregó Zoabi. "Mucha gente ahora cree que los valores judíos son más importantes que los valores democráticos. Esta obsesión de judeisar todo... los niños en las escuelas no tienen idea de qué es lo que significa la democracia, o la igualdad. Cuando uno les enseña obcecadamente valores sionistas, los niños crecen con la conclusión de que no hay ciudadanos palestinos aquí. Es una limpieza étnica psicológica. Les enseñan a reconocer a los palestinos como el enemigo, pero no a reconocerlos en su vida diaria, como ciudadanos, como socios en esta nación," previno la parlamentaria palestina, perdiendo por un minuto sus modos relajados y agitando ambos brazos en el aire.

Para la única mujer árabe israelí en el Knesset, la principal diferencia entre el actual gobierno y los anteriores no es el racismo –"Israel ha sido un Estado judío desde 1948, esto no es algo nuevo"-, sino la criminalización de todo lo que está fuera de este consenso. La ley anti boicot recientemente aprobada en el Parlamento es prueba de ello. "Los asentamientos son parte de Israel y eso no se negocia. Esta forma de pensar está deslegitimizando la política como tal, porque ahora todo es parte de un consenso y lo que esté fuera de ese consenso se criminaliza. Este es el efecto trágico de este gobierno", afirmó Zoabi, antes de volver su mirada a la TV por última vez. El último discurso está por terminar; finalmente va a poder tomar su lugar en el recinto del Knesset y votar contra la propuesta de la extrema derecha de crear comités de investigación que indaguen sobre las fuentes de financiación de las organizaciones israelíes de derechos humanos.

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Centro de Información Alternativa (AIC), Jerusalén.

Nikki Hodgson y Mikaela Levin, Centro de Información Alternativa