2012 · 10 · 29 • Daud Abdulá, Middle East Monitor / Traducción: Javier Villate, Disenso.wordpress.com

La tragedia de la recolección de la aceituna en Palestina

La recolección de la aceituna ha sido siempre en Palestina un momento de celebración solidaria. Le ha dado un sentido de integración a las familias y las comunidades. Sin embargo, en los últimos años, la ocasión se ha caracterizado por un amargo despojo.

Los colonos israelíes han llevado a cabo una campaña cruel contra este salvavidas económico de los agricultores palestinos. Entre enero y octubre de este año, más de 7.500 olivos han sido dañados o destruidos por los colonos en Cisjordania.

El derecho a la propiedad privada es un derecho inalienable de todos los miembros de la familia humana. La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece: “Toda persona tiene derecho a ser propietaria, individualmente o en asociación con otras. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad” (artículo 7).

Según estimaciones de la ONU, el 48 por ciento de todas las tierras agrícolas de los territorios ocupados palestinos se utiliza para cultivar olivos, encontrándose la mayoría en Cisjordania. La economía local depende, en gran medida, del cultivo y la comercialización de las aceitunas, el aceite de oliva y otros productos derivados. De hecho, la industria del aceite de oliva ofrece sustento a unas 80.000 familias. Y el tamaño medio de una familia palestina es de seis personas en los territorios ocupados. Este año, las autoridades de Cisjordania esperan que se obtengan entre 18.000 y 20.000 toneladas de aceite de oliva.

En la Franja de Gaza, los olivares ocupan unos 33.790 dunums (un dunum equivale a mil metros cuadrados). El ejército israelí ha arrasado 7.300 dunums de tierras que estaban pobladas de olivos a lo largo de la frontera con Israel. Aún así, los soldados israelíes abren fuego a menudo contra los agricultores palestinos para evitar que cultiven sus propias tierras.

Ante los ataques de las fuerzas de ocupación y los colonos israelíes, las autoridades de Cisjordania han aconsejado a los agricultores que empiecen a recolectar antes. Pero, hasta el momento, esta medida no ha conseguido evitar las agresiones.

Cuando los colonos no talan los olivos, los queman o rocían con productos químicos venenosos. A veces, roban las aceitunas de los campesinos palestinos a punta de metralleta. Y en otras ocasiones impiden que los agricultores lleguen a sus tierras. En todos los casos, estos actos de vandalismo se llevan a cabo con la protección de las fuerzas de ocupación israelíes. En el área oriental de Yatta, en la región de Hebrón, han sido destruidos más de 200 árboles. Ataques similares se han registrado en las áreas de Naplusa y Ramalá.

Tener que lidiar con los ataques de los colonos es algo muy duro, pero tener que negociar las medidas restrictivas impuestas por la ocupación es aún peor. Los agricultores que logran obtener los permisos para acceder a sus tierras deben utilizar las “puertas agrícolas” construidas a lo largo del muro del apartheid israelí. La mayoría de estas puertas está abierta solo por un tiempo limitado durante la cosecha anual. Aunque el número de puertas ha aumentado a 73 en 2012, 52 permanecen cerradas durante todo el año. Inevitablemente, la imposibilidad de que los agricultores trabajen sus tierras, aren, poden y fertilicen sus árboles, determina que las cosechas disminuyan en cantidad y calidad.

Miles de agricultores palestinos ven cómo se les niega los permisos para acceder a sus campos de olivos situados en el otro lado del muro, ya sea por las consabidas “razones de seguridad” o porque no son capaces de demostrar una “vinculación con la tierra”. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Ocupados (OCHA) ha informado que el 42 por ciento de las solicitudes de permisos presentadas para acceder a los campos de cultivo situados al otro lado del muro fueron rechazadas en 2011, solo en la temporada de cosecha. En 2010 fue el 39 por ciento. Si esta tendencia continúa, un porcentaje más alto será rechazado este año.

Incluso en los países en los que el olivo no es autóctono, es visto como un símbolo duradero de la paz. En Palestina, la destrucción de olivos por los colonos financiados por el estado de Israel simboliza la negación de todo deseo de paz. En otro plano, la longevidad del olivo es, también, un símbolo de resistencia y firmeza. Así, los palestinos consideran que la agresión permanente contra sus olivares forma parte del proceso de desposesión y expulsión de sus tierras.

A pesar de todas las evidencias condenatorias existentes, según la organización de derechos humanos israelí Yesh Din, desde 2005 solo una de las 162 denuncias por ataques de colonos contra los árboles palestinos ha conducido a una acusación formal de un sospechoso. En estas circunstancias, en las que se impone la ley de la jungla, parece razonable que las víctimas puedan defenderse y proteger su propiedad.

En países civilizados como Gran Bretaña, la ley permite a la gente utilizar “fuerza razonable” para defenderse y proteger su propiedad. De hecho, el recién nombrado secretario de justicia, Chris Grayling, ha anunciado recientemente medidas para permitir que los dueños de las casas empleen fuerza “proporcionada” para defender sus casas y a sus familias. Grayling dijo a los delegados de una conferencia del Partido Conservador: “Verse ante un intruso en tu propia casa es algo terrible y los ciudadanos deben tener la seguridad de que la ley está de su lado. Por eso estoy reforzando la ley vigente”. Las medidas propuestas van a permitir a los dueños de las casas la utilización de la fuerza que “crean razonable en esas circunstancias, pero que eran realmente desproporcionadas cuando se veían con la perspectiva del tiempo”.

Puesto que la política exterior suele ser un reflejo de las normas y los valores nacionales, el secretario de relaciones exteriores de Gran Bretaña debería apoyar, sin más dilación, el derecho de los palestinos a proteger sus propiedades. Si, por cualquier razón, no lo hace, se demostrará que el gobierno británico trata a Israel como si estuviera por encima de todas las leyes y tratados.

 

Fuente: Disenso.wordpress.com 

Publicado originalmente en: The unreported tragedy of Palestine’s olive harvest

Daud Abdulá, Middle East Monitor / Traducción: Javier Villate, Disenso.wordpress.com