2019 · 10 · 10 • Sara Pérez, El Diario - España

La crisis de salud mental en Gaza, una herida invisible

En Gaza la vida es muy parecida a la muerte. El suicidio o los trastornos mentales son el resultado de la frustración y la indignación de una población que sufre el paro, la precariedad, la violencia y la poca libertad de movimiento. 2/3 de los niños y niñas sufren problemas psicosociales por la exposición al bloqueo

Abraham juega en su casa en el campamento de refugiados Nuseirat HASSAN HOSNI AL-JADI / UNRWA / GAZA

“Dejó de hablar. Si le preguntaba por qué no hablaba se ponía a llorar". Era el drama de Ghaliah, la madre de Nour, una niña de once años que dejó de pronunciar palabras tras la muerte de su hermano en las manifestaciones de la Gran Marcha del Retorno en Gaza. Nour forma parte del 2/3 de los niños y niñas refugiados de Palestina que sufren problemas psicosociales en la Franja.

Nour nació pocos meses antes del conflicto del 2008, la denominada operación 'Plomo Fundido’. Desde entonces, vivió tres conflictos, el bombardeo de su casa y la muerte de su hermano Mohamed de quince años.

El bloqueo, el conflicto y la violencia exponen a la población refugiada a estrés tóxico y depresión. Es casi imposible salir indemne de Gaza o sin pensar en el miedo, en la incertidumbre o en el suicidio. 

Antes de 2007, cuando Israel bloqueó Gaza por tierra, mar y aire, la situación era difícil, pero al cerrar las puertas y convertir la Franja en una cárcel a cielo abierto, la vida se hace casi insostenible. Se controla la entrada de alimento, de medicinas, de personas, de electricidad y de material hospitalario. Todo escasea.

Nunca sabes si habrá agua suficiente para bañarte, luz suficiente para realizar una operación o permisos para salir de Gaza y recibir un tratamiento adecuado para tu enfermedad. Es por esto que el 80% de la población vive de la ayuda humanitaria que recibe. 

Las cifras de UNRWA demuestran que antes del bloqueo se desconocían los casos de intento de suicidio. A día de hoy se reportan más de 300 al año, de las cuales 207 personas han decidido acabar con su vida y 166 lo han pensado alguna vez.

Ahmad se intentó suicidar el año pasado. Decidió rociarse con gasolina tras ver como su negocio de carpintería naufragaba y aumentaban sus deudas. Ahora, sobrevive con el 30% de su cuerpo quemado y todavía esperando un atisbo de futuro.

En Gaza la vida es muy parecida a la muerte. El suicidio o los trastornos mentales son el resultado de la frustración y la indignación de una población que sufre el paro, la precariedad, la violencia y la poca libertad de movimiento.

Según el director de operaciones de UNRWA en la Franja, Matthias Shemale, el 30% de las consultas realizadas en 22 centros de salud de UNRWA están diagnosticando problemas de salud mental, especialmente depresión. Esta crisis no tiene precedentes y está sucediendo en el peor momento tras el recorte de financiación para programas vitales de apoyo psicosocial. 

¿Y ahora? Solo quedan cuatro meses para que Gaza se convierta en 365 kilómetros cuadrados inhabitables, en los que, de momento, más de un millón de refugiados y refugiadas de Palestina sobreviven con las remesas del exterior, con la ayuda de UNRWA y la solidaridad entre los pueblos. 

Sin embargo, aunque hay heridas de bala que son invisibles, también hay historias entre la miseria que son esperanzadoras. Nour volvió a hablar gracias a un programa de ayuda psicosocial de UNRWA para niños y niñas. 

Fuente: Sara Pérez, El Diario - España

Sara Pérez, El Diario - España