2019 · 12 · 03 • Rumbo a Gaza

La solidaridad no es delito y no puede ser criminalizada

En la sala del Teatro del Barrio, uno de los pocos espacios medianos libres de Madrid, con un lleno desbordante, nos hemos encontrado numerosas personas de diferentes procedencias en solidaridad con Nines Maestro, Bea y María, acusadas de financiar a grupos terroristas por una asociación pro israelí de Nueva York. La acusación: recaudar unos pocos fondos para ayudar a la reconstrucción del sistema sanitario afectado por los bombardeos de la palestina Gaza, en los años 2014 y 2015.

La cantidad recogida, algo más de 8.000 euros, en colectas fueron entregadas a Leila Khaled, contra la que no hay ningún cargo. Hay certificación de que el dinero llegó y se invirtió para el destino fijado. El Frente Popular de Liberación Palestina está clasificado como organización terrorista. No cualesquiera gobernantes u organizaciones israelíes que planifican la limpieza étnica, desde el comienzo de la implantación sionista en Palestina. La Audiencia Nacional y su juez García Castejón conocen estos hechos pero, a pesar de ello y tomar la decisión de archivar el caso, han valorado la conveniencia de abrir juicio oral y que allí se ponderen esas pruebas.

La permanencia de la causa provoca, innecesariamente, una tensión y, en muchos casos, no en Nines y sus compañeras, un decaimiento del activismo solidario. Ese puede ser el objetivo, no explícito, de esa denuncia sionista.

Esa denuncia coincide con las actuaciones que practica el ministerio Estratégico de Israel. Éste se ocupa exclusivamente de intentar criminalizar a los activistas y al movimiento del BDS (boicot, desinversiones y sanciones a Israel). Tanto esa denuncia como ese ministerio buscan amedrantar a los movimientos de solidaridad, a los ayuntamientos que se declaran libres del apartheid. Es otra variante de la represión que se ejerce contra los niños palestinos, la detención administrativa, el castigo colectivo, los asesinatos selectivos, las víctimas colaterales,…

En una sala llena, con las puertas abiertas para que corriera el aire y hubiera más audiencia, Alberto San Juan, de la cooperativa del Teatro del Barrio; Nazanin Armanian; José Antonio Martín Pallín; Cristina Fallarás, en un primer tiempo; y a continuación, la portavoz de la Plataforma de Apoyo a Nines, integrante de Madres contra la represión; Begoña Lalana, la abogada de las tres acusadas de solidarizarse con el pueblo palestino; Hector Grad, de la Internacional de Judios Antisionistas (IJAN), Carlos Sánchez Mato (IU) y Belén Caballero, de la Asociación Libre de Abogados, intervinieron sucintamente sobre dónde estamos en la supervivencia palestina ahogándose entre las políticas poderosas neocoloniales y supremacistas que conlleva la destrucción y división del mundo árabe, incluyendo el sectarismo religioso, la corrupción y clientelismo; la debilidad de la justicia ante los poderosos, demostrada en la desaparición de la jurisdicción universal; la fijación de la agenda informativa por los dueños de los medios en un mundo de precariedad laboral donde desaparecen países, luchas, protagonistas –como la lucha solidaria de Nines, Bea y Maria- porque no es conveniente revelar la podredumbre e incoherencia de nuestros gobernantes.

También, tuvimos la oportunidad de conocer el recorrido que ha hecho la Plataforma de  Apoyo a Nines y Palestina desde su puesta en marcha y la situación del proceso judicial; clarificar nuevamente que el rechazo a la ideología supremacista sionista no equivale a ser antisemita. Los apologetas de este Estado de Israel tratan de imponer definiciones con unos silogismos que son sofismas: Equiparar antisionismo (rechazo a este Estado de Israel supremacista y ocupante) con antisemita (racismo contra judíos, pero también puede abarcar a los árabes), para así criminalizar toda oposición a este Estado de Israel. Sánchez Mato y Belén Caballero expresaron la necesidad de arropar la solidaridad y el acompañar el ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

Finalmente, Nines Maestro, resaltó la necesidad de mantener la solidaridad, el internacionalismo. La cantidad que se recaudó era insignificante para restaurar lo destruido por Israel en esos años, pero lo relevante y el porqué del ataque a la solidaridad, era por parte de la maquinaria sionista el haber trabajado en el objetivo de extender con hechos que los palestinos no se sientan solos, que están acompañados, que además del derecho internacional, la causa palestina, la lucha contra los intentos de despojo o la implantación neocolonial, forma parte del internacionalismo, que sigue el hilo de los brigadistas internacionales, del ‘no pasarán’ y que todos nosotros estamos comprometidos en ello.

Fuente: Rumbo a Gaza

Rumbo a Gaza