2019 · 12 · 03

Cómo Israel-Palestina saltó al corazón de la política estadounidense

Un gran debate sobre Israel-Palestina está tomando el centro del escenario en la política de Estados Unidos y no muestra signos de decaer.

La última vez que hubo una primaria abierta del Partido Demócrata, Hillary Clinton y Barack Obama se enfrentaron en todo para competir, desde la Guerra de Irak hasta la atención médica. Todo, es decir, excepto Israel.

Las críticas a Israel durante la carrera 2007-2008 se limitaron a los candidatos marginales. En 2007, durante un debate en la radio pública nacional, Mike Gravel, el exsenador de Alaska que nunca recibió más del 3 por ciento de los votos, preguntó por qué era un problema que Irán financiara a Hamás y Hezbolá y no que Estados Unidos financie a Israel.

Esa fue una de las únicas desviaciones de la línea proisraelí estándar emitida durante la temporada de las primarias y el candidato que la hizo no era exactamente una estrella. Gravel no ganó un solo delegado. Si bien Clinton y Obama expresaron obedientemente su apoyo a Israel durante toda la campaña, la relación entre Estados Unidos e Israel no ocupó un lugar central en la carrera primaria demócrata.

Una década después, el debate sobre Israel ha cambiado radicalmente. Ahora se desarrolla en el escenario más destacado de la política estadounidense: en la carrera presidencial y en los pasillos del Congreso.

El senador Bernie Sanders (Vermont), que está en tercer lugar en la carrera para ser el próximo candidato presidencial demócrata, ha dicho en repetidas ocasiones que quiere que EE.UU. aproveche su influencia militar sobre Israel para poner fin al trato injusto de Israel a los palestinos. Pete Buttigieg, el alcalde de Indiana en el cuarto lugar, dijo que los contribuyentes estadounidenses no deberían pagar la factura de una anexión israelí de Cisjordania. La senadora Elizabeth Warren (Massachusetts), que lucha por el liderazgo con Joe Biden, ha sido menos clara sobre su plan para Israel-Palestina. Pero ha hablado de la necesidad de poner fin a la ocupación de Israel y en octubre dijo que estaba dispuesta a condicionar la ayuda militar estadounidense a Israel. En cuanto a Biden, está solo cuando dice que condicionar la ayuda militar estadounidense a Israel sería "absolutamente indignante".

Mientras tanto una nueva cosecha de progresistas, liderada por las representantes Ilhan Omar (Minnesota) y RashidaTlaib (Michigan), está ampliando el debate sobre la alianza entre Estados Unidos e Israel en el Congreso, pidiendo límites a la ayuda militar estadounidense y elogiando las tácticas de boicot, desinversión y sanciones como herramientas para cambiar el statu quo en el terreno.

"Hay una apertura y una disposición cada vez mayores para hablar con mucha más profundidad y de manera más imparcial sobre las realidades del conflicto entre Israel y Palestina", dijo Logan Bayroff, portavoz de JStreet, el grupo de presión judío liberal estadounidense proisraelí. "Se ha abierto mucho más espacio en los últimos 10 años y especialmente en los últimos cuatro, durante la Administración Trump".

Esta evolución no es fortuita. El cambio drástico en el debate de EE.UU. sobre Israel-Palestina es el resultado de los cambios en la ideología del partido, una serie de eventos sorprendentes para Israel y los EE.UU. ¿El resultado de todo esto? Un animado debate sobre el futuro de la relación entre Estados Unidos e Israel que no muestra signos de decaer.

El senador Bernie Sanders en la Conferencia Nacional de JStreet 2019, 28 de octubre de 2019. (Foto cortesía de JStreet)

El Estado judío no es ajeno a la política de Washington. Incluso antes de que el presidente Harry Truman reconociera a Israel en 1948, los judíos estadounidenses estaban en el Capitolio, presionando a Truman para que apoyara la conversión de la Palestina árabe, en su población mayoritaria, en un Estado judío.

Durante gran parte de las siete décadas posteriores, la discusión de Estados Unidos sobre Israel en Washington se ha centrado en la mejor manera de proteger al Estado judío de sus vecinos hostiles.

Ha habido interrupciones ocasionales del statu quo. A principios de la década de 1980, el presidente Ronald Reagan suspendió las entregas de aviones de combate a Israel después del bombardeo de un reactor nuclear iraquí y prohibió la exportación de bombas de racimo después de que Israel las arrojase a Líbano durante la primera guerra de Israel allí. En 1992 el presidente George HW Bush se negó a aprobar garantías de préstamos para Israel a menos que dejara de construir colonias en tierras palestinas en Cisjordania y Gaza.

Sin embargo estos cambios ocasionales en el debate político estadounidense sobre Israel no socavaron la férrea alianza estadounidense-israelí. Y eventualmente estas interrupciones en el debate sobre el statu quo se desvanecieron.

Sin embargo, la polarización de la política de Washington en los últimos años allanó el camino para la división partidista de hoy en Israel. El Partido Republicano se volvió más blanco, viejo y rico. La influencia evangélica cristiana de derecha sobre el Partido Republicano creció considerablemente, empujando las políticas del Partido sobre Israel hacia la extrema derecha. El Partido Demócrata se volvió más dependiente de personas de color, jóvenes, laicos y minorías religiosas. Las bases de ambos partidos se fusionaron en torno a dos visiones fundamentalmente diferentes de cómo debería comportarse Estados Unidos en el mundo. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 unieron temporalmente al oficialismo demócrata y al Partido Republicano para librar la guerra de Irak, pero en espacios progresistas el sentimiento contra la guerra era alto. Y con ello se prestó más atención al tema de Palestina, aunque Palestina fue un tema que a veces provocó divisiones.

"Comenzaron a hacer conexiones entre lo que sucedía en el país y lo que sucedía en Israel, porque Israel estaba haciendo esa conexión en términos de su campaña de hasbará", dijo Zaha Hassan, miembro visitante de Carnegie Endowment for International Peace. “Dijeron que la resistencia palestina en los territorios ocupados no era diferente a los movimientos extremistas islámicos en el Medio Oriente. Los liberales y progresistas en los Estados Unidos comenzaron a considerar si los valores que defiende su movimiento pueden continuar apoyando a Israel sin considerar los derechos humanos palestinos”.

Era común ver en el apogeo de las protestas de la guerra de Irak ondear la bandera palestina, oír el eslogan "¡De Irak a Palestina, la ocupación es un crimen!". Las luchas contra el poder imperial de Estados Unidos conectó la lucha de los negros en los Estados Unidos con las luchas anticoloniales en todo el mundo, incluida Palestina. En la era posterior al 11 de septiembre, entonces, como a fines de la década de 1960, las divisiones en las calles sobre Israel-Palestina no se tradujeron en una ruptura en el consenso de Washington sobre Israel. En cambio, tomaría hasta los años de Obama para que el escepticismo sobre Israel entrase en el centro del debate.