2020 · 02 · 25

Gaza 2020. Qúe fácil es para el mundo olvidar el dolor palestino

En 2012 la ONU advirtió de que la vida en Gaza sería inviable para 2020. Israel ha contribuido a ello deliberadamente.

Me gustaría que probaras un ejercicio. Googlea las palabras «familia de ocho muertos» y aparecerán varias opciones: una en Sonora, México, otra en Pike, Ohio, otra en el condado de Mendocino, California. Sin embargo la memoria masiva de Google parece haber sufrido amnesia sobre lo que ocurrió hace sólo un mes en Deir al-Balah, Gaza.

Recapitulemos porque usted también puede haberlo olvidado: El 14 de Noviembre (2019) un piloto israelí lanzó una bomba JDAM de una tonelada sobre un edificio asesinando a una familia de ocho miembros mientras dormía. Cinco de ellos eran menores de los cuales dos, niños.

Los cuerpos de cinco niños de la misma familia muertos en un ataque aéreo israelí el 14 de noviembre yacen en una sala de hospital en Gaza (MEE / Atiyya Darwish)

Al principio el Ejército israelí intentó eludir su responsabilidad por el asesinato de la familia Al-Sawarka (un miembro de la familia murió con posterioridad a causa de las heridas por lo que el total de muertos asciende a nueve) alegando que el edificio era un puesto de mando de una unidad de lanzamiento de cohetes de la Yihad Islámica en la Franja de Gaza central, tal y como ha manifestado el portavoz en árabe de Israel.

Sin embargo, como reveló Haaretz, la información sobre dicho objetivo tenía, al menos, un año de antigüedad. Los servicios de inteligencia se basaban en rumores, y nadie se había molestado en comprobar quién vivía dentro de ese edificio; simplemente lanzaron la bomba.

Llama la atención que inteligencia militar capaz de identificar y atacar objetivos en movimiento como Bahaa Abu al-Atta, el comandante de la Yihad Islámica en el norte de la Franja de Gaza – o capaz de intentar asesinar a Akram al-Ajouri, miembro de su oficina política en Damasco -, sea al mismo tiempo incapaz de actualizar su banco de objetivos de hace un año.

El ejército israelí no se ha molestado en mentir. Nadie ha dado cuenta de este hecho. Ni del intercambio de disparos de cohetes ni del asesinato de la familia Sawarka fueron las portadas del Guardian, del New York Times o del Washington Post.

Plan de dieta de Israel para Gaza

Esto es Gaza ahora: un asedio brutal a un pueblo olvidado que subsiste en condiciones que la ONU predijo inviables para 2020, un año que está a sólo a unas semanas de distancia.

Es inexacto decir que las muertes de la familia Sawarka fueron recibidas con indiferencia en Israel.

El único rival de Benjamin Netanyahu en su liderazgo es Benny Gantz. Si alguien en las capitales occidentales piensa que Gantz es un pacifista simplemente porque está desafiando a Netanyahu, debería mirar una serie de videos de campaña que el ex jefe del ejército israelí publicó recientemente sobre Gaza.

Uno de ellos comienza con el tipo de imágenes que un dron ruso podría haber tomado después del bombardeo de Alepo Este. La devastación es como Dresden o Nagasaki. Toma unos perturbadores segundos darse cuenta de que esta horrible grabación es una celebración de la destrucción, no una acusación de la misma.

«Partes de Gaza fueron devueltas a las edad de piedra*… 6.231 objetivos destruidos… 1.364 terroristas muertos… 3,5 años de silencio… Sólo los fuertes ganan.»

Indiferencia, por tanto, no es la palabra correcta. Es más bien júbilo.

La asfixia de Gaza por parte de Israel es anterior al asedio que comenzó cuando Hamas tomó el poder en 2007. Como ha dicho el escritor israelí Meron Rapoport, los líderes de Israel han albergado durante mucho tiempo pensamientos genocidas sobre qué hacer con el enclave al que empujaron a tantos refugiados tras 1948.

En 1967, el ex primer ministro israelí Levi Eshkol creó una unidad para alentar a los palestinos a emigrar.

«Precisamente a causa de la asfixia y el encarcelamiento, quizás los árabes salgan de la Franja de Gaza… Tal vez si no les damos suficiente agua no tendrán opción, porque los huertos se amarillearán y marchitarán», sugirió, de acuerdo con las actas desclasificadas de las reuniones del gabinete publicadas en 2017.

En 2006, Dov Weisglass, asesor del gobierno, dijo: «La idea es poner a los palestinos a dieta, pero no hacerlos morir de hambre.»

El cruce de Rafah como válvula de escape

El paso del tiempo no ha disipado ni modificado estos sentimientos.

La diferencia hoy es que los dirigentes israelíes ya no sienten la necesidad de ocultar sus pensamientos sobre Gaza. Como Gantz, dicen en voz alta lo que antes habían dicho o pensado en privado.

En privado, los primeros ministros israelíes nunca han dejado de comunicarse con Hamás a través de intermediarios, principalmente sobre los intercambios de prisioneros.Tony Blair, el ex enviado del Cuarteto de Madrid (o Cuarteto de Oriente Medio), ocupado en su propia diplomacia ofreció a Hamas un puerto marítimo y un aeropuerto a cambio de que se pusiera fin al conflicto con Israel. No llegó a ninguna parte.Hamas, por su parte, ha ofrecido un hudna o alto el fuego a largo plazo y ha cambiado sus estatutos para recoger el acuerdo sobre las fronteras de Palestina de 1967 pero se ha negado a desmantelar o entregar sus armas.

Fatah y la OLP terminaron en un camino hacia la decadencia y la irrelevancia política ya que ambos reconocieron la existencia de Israel. Eso no ha constituido un gran incentivo para Hamas y los demás grupos de resistencia en Gaza.

En todo esto, la oscilación entre el diálogo y la guerra y los intereses de otras partes se han hecho evidentes en el bloqueo de Gaza. A veces, estas partes han sido más católicas que el Papa al desear ver a Gaza y a Hamás llamados al orden.Uno de ellos es Egipto bajo el gobierno militar de Abdel Fattah el-Sisi.

En 2012, bajo el gobierno del presidente Mohamed Morsi, un promedio de 34.000 personas atravesaban el cruce de Rafah cada mes.

En 2014, después de que Sisi llegara al poder, la frontera con Egipto permaneció cerrada por 241 días.

En 2015 estuvo cerrada por 346 días – y abierta por sólo 19 días. Sisi ha gestionado el cruce fronterizo de Rafah como lo haría el propio Israel.

El cruce es como un grifo. Ciérralo y pon presión política sobre Hamás al negar a los moribundos el acceso de la atención médica. Ábrelo y aliviarás la presión sobre los presos de esta gigantesca prisión.Un tercer colaborador del asedio es la propia Autoridad Palestina. Según Hamás, desde abril de 2007, la Autoridad Palestina ha recortado los salarios de sus empleados en Gaza; obligado a 30.000 de sus funcionarios públicos a jubilarse anticipadamente; reducido el número de permisos médicos para recibir tratamiento en el extranjero y recortado medicamentos y suministros médicos. Los recortes salariales indiscutibles.

Un experimento inhumano

El efecto acumulativo del asedio sobre el enclave es devastador, como ha informado la MEE esta semana.

Imagínese cómo reaccionaría la comunidad internacional si en Hong Kong o Nueva York, otros dos territorios igualmente superpoblados, el desempleo fuera del 47%, la tasa de pobreza del 53%, el tamaño medio de las clases del 39% y la tasa de mortalidad infantil del 10,5 de cada 1000 nacidos.

La comunidad internacional ha crecido acostumbrada, cada vez más, a absolver a Israel de toda responsabilidad por los castigos colectivos y las violaciones flagrantes de los derechos humanos.

Pero ahora, sin duda alguna, Gaza debe ser considerada una mancha humana en la conciencia del mundo.

Por negligencia, o por defecto, todos los gobiernos occidentales han contribuido activamente a su miseria. Todos son profundamente cómplices de un experimento inhumano: cómo mantener a más de 2 millones de personas en un nivel de subsistencia considerado intolerable e inviable por la ONU, sin llegar a enviarlas a una muerte masiva.

¿Qué tiene que pasar para que esto cambie? ¿Durante cuánto tiempo más vamos a eliminar, como aparentemente hace Google, Gaza, sus refugiados, su sufrimiento diario de la conciencia colectiva del mundo?

Acerca del autor: David Hearst, editor en jefe de Middle East Eye.

Fuente Original: Gaza 2020: How easy it is for the world to delete Palestinian pain

Fuente: David Hearst, Middle East Eye / Rumbo a Gaza