2020 · 07 · 24

Cómo Israel obstruye la atención del COVID-19 en Jerusalén Este bajo ocupación

Deliberada discriminación, negligencias sistémicas, atrasos en atender a la población palestina de Jerusalén bajo ocupación, continua violencia y persecución a los voluntarios y trabajadores palestinos de la salud han marcado los meses de pandemia en la ciudad ocupada.

Por Tamara Nassar

La pandemia de COVID-19 no es un ecualizador.

Más bien, ha expuesto al sistema de desigualdad en sectores de salud aparentemente modernos y ha llevado a los servicios ya desgastados al borde del colapso.

El caso de Jerusalén Oriental ocupada es particularmente revelador.

La pandemia desenmascaró y exacerbó los horrores de la ocupación militar israelí en la ciudad, según un nuevo informe del grupo palestino de derechos humanos Al-Haq, la organización benéfica Medical Aid para palestinos y el Centro de Ayuda Legal y de Derechos Humanos de Jerusalén.

Israel ocupó Jerusalén Oriental en 1967 y la anexó formalmente en 1980.

Israel tiene obligaciones específicas en virtud del derecho internacional de garantizar la salud y otros servicios básicos a los palestinos que viven bajo su gobierno militar.

Lejos de respetar sus obligaciones, la negligencia sistémica y la continua violencia de Israel en Jerusalén Este se hicieron cada vez más evidentes durante la pandemia.

Israel adoptó un oportunista enfoque que es habitual cuando se trataba de oprimir a los palestinos.

Las autoridades israelíes no lograron establecer instalaciones de prueba COVID-19 de manera oportuna, no proporcionaron datos precisos y confiables para rastrear la propagación del virus, hostigaron y arrestaron a activistas palestinos de salud y obstaculizaron la adquisición de equipos esenciales por parte de los hospitales palestinos.

"Los palestinos se han vuelto mal equipados y preparados para hacer frente a cualquier crisis de salud pública, y mucho menos el estallido de una pandemia como COVID-19", indica el informe.

 

Falta de instalaciones de exámenes

Israel tardó más de un mes desde el primer caso confirmado de coronavirus en Israel para establecer una instalación de testeo en Jerusalén Este.

La instalación provisoria se instaló en el barrio de Jabal al-Mukabbir, que se encuentra fuera del muro de anexión de Israel, tras la presión legal de los grupos de derechos humanos palestinos.

Casi dos meses después, Israel estableció centros de exámenes más allá del muro, y solo se hizo después de que Adalah, un grupo de derechos humanos presentó una petición ante el tribunal superior de Israel.

Los retrasos en la realización de las pruebas para los palestinos fueron discriminatorios por naturaleza, ya que "contrastan marcadamente con la urgencia y la velocidad en reaccionar a las necesidades de la población judía israelí".

Podría decirse que las demoras "discriminatorias" fueron lo que "articula más poderosamente" la negligencia de Israel en los esfuerzos de contención.

Pero los retrasos no fueron los únicos problemas.

"La elegibilidad para ser examinado en estas instalaciones está condicionada a la membresía en una organización privada israelí de servicio de la salud, de la que carece una parte significativa de los palestinos", señala el informe.

Israel brinda atención médica gratuita a los residentes palestinos oficiales de Jerusalén Este, que representan solo el 40 por ciento de su población.

Cuando Israel ocupó Jerusalén Oriental en 1967, solo registró a los palestinos que estaban físicamente presentes en la ciudad.

Los que estaban en el extranjero por cualquier motivo, incluido el trabajo y los estudios, no fueron considerados y fueron "despojados arbitrariamente de sus derechos de residencia en Jerusalén".

Hasta el día de hoy, los palestinos deben demostrar que su "centro de vida" está en Jerusalén para vivir en la ciudad donde nacieron.

 

Seguimiento descentralizado

El seguimiento del número de casos confirmados en Jerusalén Este ha sido un proceso inconsistente y poco confiable.

Debido a la naturaleza de la anexión de Jerusalén Oriental por parte de Israel, el ministerio de salud de Israel es el único organismo que tiene acceso a cifras sobre palestinos infectados por el virus en la ciudad.

En ausencia de datos detallados, según el informe, tres organismos diferentes cuentan el número de casos confirmados: el ministerio de salud de Israel, el municipio de Jerusalén controlado por Israel y los grupos dentro de la Alianza de Jerusalén para enfrentar la pandemia de coronavirus.

Esto ha creado una disparidad en los números, por lo que ni el ministerio de salud de la Autoridad Palestina ni la Organización Mundial de la Salud tienen una perspectiva clara sobre la magnitud del brote en Jerusalén Oriental.

 

Negligencia hospitalaria y desembolso

Los efectos del deliberado abandono crónico de Israel y el debilitamiento de los hospitales palestinos en Jerusalén Este se hicieron evidentes durante la pandemia.

Los palestinos en la Cisjordania ocupada y Gaza dependen de hospitales palestinos en Jerusalén Este para recibir atención que no pueden recibir en ningún otro lado.

Tres hospitales en Jerusalén Este han sido designados para la atención de coronavirus: el Hospital Al-Makassed, el Hospital Augusta Victoria y el Hospital Saint Joseph.

"La pandemia golpeó en un momento en que todos estos hospitales ya enfrentaban condiciones económicas excepcionalmente graves y una falta de fondos crónica", señala el informe.

En 2018, la administración Trump recortó más de $ 25 millones en ayuda aprobada para seis hospitales en Jerusalén Este.

Combinados, los tres hospitales designados para la atención de COVID-19 solo tienen 22 ventiladores y 62 camas para pacientes con coronavirus.

Si bien los palestinos pueden buscar tratamiento médico en hospitales israelíes, "la disponibilidad de hospitales israelíes tampoco exime a las autoridades de ocupación israelíes de la responsabilidad del debilitamiento deliberado, el desarrollo y la negligencia sistemática de los hospitales palestinos en Jerusalén Este", dice el informe.

 

Atacando a activistas de la salud

Las fuerzas israelíes persistieron en sus ataques contra activistas de la salud durante la pandemia.

Israel apuntó y arrestó sistemáticamente a activistas que distribuían folletos informativos por la ciudad, y detuvo a los palestinos que se ofrecieron como voluntarios para desinfectar espacios públicos, como las mezquitas.

Las fuerzas israelíes incluso allanaron una instalación para realizar exámenes del COVI-19 en el área de Silwan, inicialmente argumentando que estaba a cargo de médicos sin licencia y luego alegando que el pretexto del cierre era que las actividades de la instalación eran supervisadas por la Autoridad Palestina.

De hecho, el médico que administraba la instalación tenía licencia de Israel, confirmó a los grupos de derechos humanos que compilaron el nuevo informe.

"Independientemente del pretexto, el hecho mismo de que los palestinos se hayan visto obligados a establecer un centro de exámenes por su cuenta, y el posterior cierre del centro por parte de la potencia ocupante, es un testimonio del incumplimiento constante de Israel de cumplir con sus obligaciones de defender los derechos para la salud y la vida de los palestinos sin discriminación ".

Actualmente hay casi 12,000 casos confirmados de COVID-19 en la Cisjordania ocupada. Esto incluye más de 2,100 en Jerusalén Este.

Hay 75 casos confirmados en la Franja de Gaza. Hasta ahora, 70 palestinos han muerto de la enfermedad.

Al negar la atención médica básica a los palestinos y, lo que es peor, atacar sus instalaciones de atención médica, Israel ha hecho inevitable que aumente el número de muertos.

 

Fuente: Electronicintifada.net

Traducción y edición: PalestinaLibre.org

Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original en inglés y a la traducción de Palestinalibre.org 

 

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