2020 · 07 · 25

¿Quien llora por Palestina?

Sobre la anexión, ilegalidades y violaciones que se cometen a diario, las voces de peso en Europa como las de la canciller Angela Merkel y la del presidente Emmanuel Macron no han estado a la altura del desafío. Los mandatarios europeos solo saben hacer comunicados y afirmaciones en el contexto actual y no adoptan decisiones efectivas, que es lo único que podría hacer cumplir las leyes internacionales que son claras en casos como el de Palestina.

Por: Lilia Solano

La voz de Michelle Bachelet, alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, es una de las que se han unido al coro general que se ha levantado dando a conocer las preocupaciones que suscitan los planes de anexión de tierra palestina que adelanta el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu. Para ella los planes de anexión de Israel son ilegales. De hecho, advirtió que los efectos de esa medida se harán sentir por décadas y en entrevista para la cadena al-Jazeera fue tajante en su declaración: "La anexión es ilegal. Punto. Cualquier anexión; ya sea 30% de Cisjordania o 5%”.

Las propuestas, que incluyen el compromiso por parte de Israel de congelar la anexión de territorios durante cuatro años, fueron rechazadas por los palestinos puesto que, de todas maneras, el Plan Trump contempla la anexión de partes claves de Cisjordania, incluyendo asentamientos considerados ilegales por la comunidad internacional.

Aunque la promesa de “dos estados en un territorio” se sigue manteniendo en el papel, e incluso el Plan Trump así lo proclama, sus posibilidades concretas no solamente se esfuman, sino que parecen intencionalmente ser destruidas por los mismos planes que proclaman defenderla. Con todo, la realidad concreta de un estado Palestino se distancia aún más, y es ahí donde vuelven a cobrar importancia las advertencias de Bachelet, pues toda la región se puede ver envuelta en una ola de violencia aún más pronunciada, ya que se afectarán los esfuerzos de alcanzar la paz en la región, y se perpetuarán e incrementarán las violaciones a los derechos humanos que han caracterizado el conflicto por décadas.

De otra parte, se puede prever un incremento en restricciones sobre los derechos de los palestinos a la libertad de movimiento, dado que sus centros de población quedarían aislados. Grandes terrenos privados estarían sujetos a la expropiación ilegal, y en casos en donde esto no ocurra, muchos palestinos perderían acceso a sus propias tierras, impidiendo su cultivo. Los palestinos que se encuentren viviendo dentro de las áreas anexadas experimentarán mayor dificultad en acceder servicios esenciales como la salud y la educación, junto con el bloqueo a la ayuda humanitaria. Los palestinos dentro del área anexada serían presionados a irse, pues comunidades enteras no reconocidas bajo los planes israelíes estarían en riesgo de "transferencias forzadas." Los asentamientos, de por sí ya ilegales bajo ley internacional, empezarán a expandirse, como, en efecto, ya está sucediendo.

Lamentablemente, voces de peso en Europa como las de la canciller Angela Merkel y la del presidente Emmanuel Macron no han estado a la altura del desafío. Los mandatarios europeos solo saben hacer comunicados y afirmaciones en el contexto actual y no adoptan decisiones efectivas, que es lo único que podría hacer cumplir las leyes internacionales que son claras en casos como el de Palestina.

Con la aprobación de Trump, Netanyahu seguirá adelante con la anexión a pesar de las advertencias de una reacción desfavorable de la comunidad internacional, el fin de la solución de dos estados y la erosión del "estado judío democrático". Netanyahu ignorará estas advertencias, dependiendo del apoyo incondicional de los Estados Unidos. Con el apoyo de Washington, siempre ha podido actuar con impunidad. Su anexión de Jerusalén Oriental y los Altos del Golán en la frontera con Siria lo demuestra. Las declaraciones de la comunidad internacional surtieron poco efecto cuando la administración de Trump reconoció estas anexiones.

Israel siempre ha estado en contra de un estado soberano palestino en los territorios ocupados. El partido de Netanyahu apoya un grado limitado de autonomía para los palestinos, la mitad de un estado en la mitad de Cisjordania. Independientemente de la anexión, Netanyahu sabe que Israel no es un "estado judío democrático", especialmente desde que un cuarto de su población no es judío y están en contra de la doctrina sionista. Israel de hecho no es ni democrática, ni plenamente judía, ni realmente un estado. Es una fuerza de ocupación colonialista, un estado de guarnición, en un constante estado de guerra, expandiendo sus fronteras y profundizando su dominio de la población local palestina. La cuestión de la anexión es simplemente una cuestión de tiempo y de implementación.

La comunidad internacional representada en los pueblos ha protestado enérgicamente contra la opresión del pueblo palestino, pero esto no le ha importado al plan expansionista de Israel. La única manera de detener la anexión de Cisjordania y de revertir la situación sería adoptar duras sanciones contra el estado de Israel, las mismas que se adoptaron contra la Sudáfrica del apartheid, teniendo en cuenta que la situación de los palestinos es mucho peor que la de los negros sudafricanos y que despertó la condena mundial.

Tenemos la oportunidad de participar en la campaña por Palestina, que puede encontrarse en cryforhope.org, que ha sido denominada Llamado a la esperanza, organizada por diferentes activistas en el mundo y que además tiene una perspectiva espiritual. Desde 1948, Israel ha anexado, ocupado, tomado, destruido, construido y renombrado todo, desde casas y propiedades individuales hasta espacios públicos y monumentos históricos. Y no tiene ninguna intención o razón para parar, por eso la movilización de apoyo a Palestina es fundamental.

 

Fuente: Las2orillas.co