2022 · 07 · 09

La investigación estadounidense sobre la muerte de la periodista Shireen Abu Akleh: cómplices del asesinato

“El análisis forense extremadamente detallado” es una tontería exculpatoria improvisada con prisas. “Sospecho que les tomó más tiempo llegar a un acuerdo sobre la redacción de la declaración que investigar el asesinato”. El grupo israelí de derechos humanos, B’Tselem, fue tan directo como correcto cuando describió el “análisis forense extremadamente detallado” como un “encubrimiento israelí respaldado por Estados Unidos”.

Las cintas amarillas marcan los agujeros de las balas en un árbol y un retrato y flores crean un monumento improvisado el 19 de mayo de 2022 en el lugar donde la periodista palestina estadounidense de Al Jazeera Shireen Abu Akleh fue asesinada el 11 de mayo, en Jenin, Cisjordania, Palestina [Majdi Mohamed/AP]

Por Andrew Mitrovica, columnista de Al Jazeera

Los diplomáticos estadounidenses son cómplices del asesinato de una ciudadana norteamericana: Shireen Abu Akleh.

Yo lo sé. Tú lo sabes. Ellos lo saben. Y, por supuesto, los palestinos lo saben.

Los diplomáticos estadounidenses nunca admitirán públicamente que son cómplices del asesinato de un compatriota estadounidense por parte de un soldado israelí el día 11 de mayo de 2022. Pero eso es lo que son: cómplices del crimen.

Si los delicados funcionarios del Departamento de Estado de EEUU se sienten ofendidos o, peor aún, indignados por mi dura acusación. Yo estoy ofendido e indignado porque a una periodista de Al Jazeera le dispararon en la cabeza por hacer su trabajo y su asesino no solo se saldrá con la suya, sino que fue celebrado por fanáticos religiosos atolondrados, envolviendo el soldado asesino en banderas como un “héroe” por asesinar a una mujer y periodista palestina.

El secretario de Estado Antony Blinken y su compañía de cómplices nunca tuvieron la intención de cumplir con su deber como diplomáticos: proteger, defender y hacer «justicia» para una ciudadana norteamericana que recibió un disparo en la cabeza por asesinos con uniforme que trabajaban para una potencia extranjera.

En cambio, Blinken y su compañía cómplice, han hecho lo que los diplomáticos estadounidenses siempre hacen cuando Israel desaloja, encarcela, tortura, dispara y bombardea a inocentes en la Palestina ocupada una y otra vez: proteger y defender un estado de apartheid una y otra vez, sin importar el peso, la gravedad o la magnitud de los hechos.

Como corolario de esto, desde el momento en que un soldado israelí disparó a Abu Akleh en la cabeza y la dejó boca abajo en una zanja, los diplomáticos estadounidenses, incluido el secretario Blinken, han sido parte de una pantomima enfermiza pero predecible.

Yo lo sé. Tú lo sabes. Ellos lo saben. Y, por supuesto, los palestinos lo saben.

Los diplomáticos norteamericanos, incluido el secretario Blinken, tampoco admitirán esto públicamente. Es lo que han hecho desde el 11 de mayo hasta hoy. Ellos no se preocuparon de la verdad sobre quién asesinó a Abu Akleh y nunca se les ocurrió emplear el inmenso poder y la influencia del gobierno de los EE. UU. para detener al asesino de una ciudadana estadounidense que estaban obligados por juramento solemne a proteger y defender para que el asesino rindiera cuentas reales.

Hemos sido testigos de una lamentable actuación de diplomáticos engañosos que saben mentir con tanta facilidad y muy alejados de la seriedad.

Está claro para cualquier persona ajena a los arribistas de la Ivy League que pueblan el barrio “Foggy Bottom”, que Blinken y su compañía cómplice no consideran a Abu Akleh una ciudadana estadounidense digna de su tiempo, esfuerzo o interés.

Ella era, después de todo, también palestina. Los diplomáticos de Estados Unidos siempre han juzgado a los palestinos (niñas y niños, mujeres y hombres, periodistas y trabajadores) como carne humana prescindible y olvidable.

Yo lo sé. Tú lo sabes. Ellos lo saben. Y, por supuesto, los palestinos lo saben.

Como medida adecuada, supongo, de cuán prescindible y olvidable era Shireen Abu Akleh, los diplomáticos estadounidenses, incluido el secretario Blinken, redujeron las circunstancias incriminatorias establecidas de su asesinato a un críptico texto de tres párrafos. ver nota

La nota a pie de página resume aún más evasivas sancionadas por el estado y mentiras entregadas con el visto bueno y el sello oficial del Departamento de Estado.

La primera evasiva se refiere a la bala que atravesó el cráneo de la periodista Abu Akleh.

El 2 de julio, Al Jazeera informó que la Autoridad Palestina (AP) había “entregado” la bala a “expertos forenses estadounidenses” para que la examinaran después de recibir “garantías” de que Israel no participaría en el análisis.

Dos días después, Blinken y la compañía cómplice escribieron: “Después de un análisis forense extremadamente detallado, examinadores externos independientes, como parte de un proceso supervisado por el Coordinador de Seguridad de EE. UU. (USSC), no pudieron llegar a una conclusión definitiva sobre el origen de la bala …[porque] la bala estaba muy dañada, lo que impidió una conclusión clara”.

¡Que conveniente!

Blinken y la compañía cómplice no proporcionaron ningún detalle sobre quién realizó el “análisis forense extremadamente detallado”, dónde se realizó el “análisis forense extremadamente detallado”, o qué constituye un “análisis forense extremadamente detallado”.

Deduzco que estamos obligados, al menos en este punto, a aceptar la palabra de Blinken y su compañía cómplice en este punto letal.

Yo no. ¡Tú tampoco deberías!

Mis dudas sobre la sinceridad del “análisis forense extremadamente detallado” se confirmaron cuando no se adjuntó ninguna copia del “análisis forense extremadamente detallado” a la nota al pie de página de tres párrafos.

¡Una vergüenza de instructivo!

Blinken y la compañía cómplice mantuvieron en secreto las identidades, la experiencia y los conocimientos de quienes realizaron el «análisis independiente». El secreto innecesario solo agrava mis profundas dudas sobre la cuestionable integridad, por decirlo de manera caritativa, del llamado «análisis forense extremadamente detallado».

En cualquier caso, a pesar del acto de buena fe de la Autoridad Palestina, ¿podría alguien en los Estados Unidos, trabajando en nombre de Blinken y una compañía cómplice, ser considerado un «tercero independiente» cuando Israel está implicado en otro horrendo crimen?

Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, tenía razón cuando descartó el “análisis forense extremadamente detallado” como, en efecto, una tontería exculpatoria improvisada con prisas.

“Sospecho que a las partes claves les tomó más tiempo llegar a un acuerdo sobre la redacción de la declaración que investigar el asesinato”, dijo en su Tweeter.

El grupo israelí de derechos humanos, B’Tselem, fue tan directo como correcto cuando describió el “análisis forense extremadamente detallado” como un “encubrimiento israelí respaldado por Estados Unidos”.

Blinken y su compañía cómplice descubrieron que, si bien era «probable» que la bala que mató a Abu Akleh fuera disparada «desde posiciones del ejército israelí», ese soldado protegido no pretendía dispararle a la reportera palestina estadounidense en la cara, ya que llevaba un casco y chaleco antibalas marcado con PRENSA en letra blanca grande y destacada.

No. Su repentina y violenta muerte fue un subproducto “trágico” del ejército más moral del mundo defendiéndose de los “terroristas” palestinos que estaban muy lejos de donde Abu Akleh estaba parado en Jenin esa mañana.

Blinken y su compañía cómplice insisten en que llegaron a sus «conclusiones» que desafían la realidad después de revisar lo que los israelíes dijeron que había sucedido y lo que los palestinos dijeron que había sucedido.

Ahora, ¿de quién se pusieron del lado Blinken y su compañía cómplice? ¡Sorpresa! Los israelíes.

Su exoneración de tres párrafos del mejor amigo de Estados Unidos en el Medio Oriente es un facsímil casi literal de las «explicaciones» cambiantes del gobierno israelí sobre lo que sucedió en Jenin en la mañana del 11 de mayo de 2022.

Despojados del bordado burocrático, en conjunto, varios funcionarios israelíes de “alto nivel” han dicho lo siguiente: OK. Tal vez le disparamos. Por cierto, encontramos el arma utilizada para dispararle. Está en Israel. Pero no quisimos dispararle. Había terroristas en Jenin. No somos terroristas. De todos modos, ella se interpuso en el camino. Es guerra». Es trágico. Muy mal, muy triste.

Aparentemente, Blinken y su compañía cómplice estaban tan persuadidos por la burda versión de los hechos y explicaciones llenas de mentiras de Israel, que no se molestaron en leer o rechazaron rotundamente los informes exhaustivos de varias organizaciones de noticias con sede en Estados Unidos, en gran parte amigas de Israel, que determinaron que el tiro que mató a Abu Akleh salió desde donde disparaban las fuerzas especiales israelíes.

A diferencia de Blinken y su compañía cómplice, las Naciones Unidas ONU, CNN, The Washington Post,  Associated Press – y con retraso, y sin duda a regañadientes, la New York Times – donde todos y sin excepción apuntaron a Israel como el único culpable y perpetrador.

Nada de eso importaba porque, para Blinken y sus cómplices, la vida y la muerte de Abu Akleh no importaba.

Lo que importa es el próximo viaje del presidente Joe Biden a Arabia Saudita e Israel, con una corta parada en Cisjordania para la próxima semana.

Había que ocuparse del espinoso asunto del asesinato de la periodista Abu Akleh. Blinken y compañía cómplice creen haberlo tratado en tres miserables párrafos.

¡Están equivocados!

Yo lo sé. Tú lo sabes. Ellos lo saben. Y, por supuesto, los palestinos lo saben.

Pronto, al presidente Biden, se le recordará eso también.

Fuente: www.aljazeera.com ,  Traducción y edición de PalestinaLibre.org